Tras haberse convertido en el primer tenista de la historia que suma seis Masters 1000 y tres Grand Slam y haber dominado con soltura la temporada 2015, al serbio Novak Djokovic solo se le puede comparar con el pasado.
Por eso, a la espera de que en Londres pueda sumar su quinto Master, el cuarto consecutivo, ya son muchos quienes aseguran que es la mejor temporada de todos los tiempos.

Con diez torneos, 14 finales (otro récord), 78 victorias y tan solo 5 derrotas, las cifras de "Nole" se pueden comparar con las de los mejores tenistas.
Djokovic ha conseguido esos resultados en un año en el que los dos jugadores que han marcado el último decenio del tenis han bajado su rendimiento.
El suizo Roger Federer ya no tiene la frescura de sus mejores temporadas, mientras que el español Rafa Nadal ha firmado su peor año desde que ingresó en la élite del tenis mundial.
La comparación porcentual le iguala con la que obtuvo Federer en 2006, cuando acabó el año con 92 triunfos y cinco derrotas.
Así pues, desembarazado de rivales de su talla en el presente, al serbio se le buscan en el pasado.
Comenzando por él mismo, porque la actual temporada recuerda la que firmó en 2011.
Sumó tres Grand Slam (todos menos Roland Garros, que todavía no ha ganado) y levantó 10 trofeos (este año puede conseguir once).
Aquel año ganó 70 partidos y perdió seis.
Si gana el Torneo de Maestros de Londres, esta temporada la acabará con 83 victorias y cinco derrotas, lo que supondrá más del 94% de triunfos.
A pesar de afrontar los peores tiempos, Nadal también es recordado
El español Rafael Nadal también tiene un año que presentar como candidato al mejor de la historia: 2010, cuando al fin logró destronar a Federer de su trono de Wimbledon.
Nadal sumó entonces 3 Grand Slam (fue cuarto finalista en Australia) y un total de 7 títulos, conseguidos gracias a sus 71 victorias, por solo 10 derrotas.
Pese a que las estadísticas son inferiores, Mats Wilander considera esa temporada del español como la mejor de la historia.
“Ganó tres Grand Slam en cuatro meses y en tres superficies diferentes. Además, ese año ganó todos sus partidos sobre tierra batida. Es algo extraordinario”, asegura el exjugador.
No olvida Wilander que Nadal derrotó en los tres grandes a tres pesos pesados.