El Campeonato del mundo de Fórmula 1 del año pasado fue una decepción para la escuderia Williams, quien vio con amargura desvanecerse una doble corona, la de pilotos y la de constructores. Al presentar el Williams-Supertec FW 21, ayer lunes en Barcelona, la firma inglesa habló de recuperar su hegemonía.
"Este auto es decididamente innovador", aseguró el director técnico Patrick Head. "El trabajo comenzó en mayo. Hemos hecho una lista de defectos del auto 1998. Una vez identificados los mismos, comenzamos a desarrollar una nueva idea".
Luciendo los colores blanco, azul y amarillo, el auto presenta una aerodinámica muy trabajada.
El monoplaza 1999 es más delicado que el FW 20, con un frente más alargado que el de la versión 1998, y se parece bastante al del McLaren-Mercedes, campeón del mundo.
"Los autos se parecerán mucho este año. El reglamento cambió poco, y los constructores optimizaron las soluciones más eficaces", explicó Gavin Fisher, responsable del desarrollo.
Pero los esfuerzos con respecto a este monoplaza "marcan el principio de una tercera generación de autos en Williams", aseguró Patrick Head, "sobre todo en la parte mecánica".
En ese sector, los cambios son más difíciles de notar. Pero los caños de escape traseros, disimulados durante la presentación oficial, parecían indicar la presencia de innovaciones suceptibles de ser envidiadas.
A pesar de sus dieciseis títulos mundiales, es difícil de creer que la escudería recupere esta temporada su esplendor de 1997. El verdadero regreso al primer plano, debería ser en el 2000, quando debutará su colaboración con su nuevo motorista, BMW.
"Este año seremos competitivos. Probablemente podamos ganar grandes premios", aseguró, no obstante, Franck Williams, rechazando la idea de una temporada de transición, y agregó: "El motor Supertec (ex-Renault-Mecachrome) con el que disponemos ha progresado".
"Se trata de un motor de alto nivel, completó Patrick Head. En los circuitos rápidos como Hockenheim o Monza, nos faltarán probablemente de 20 a 30 caballos, pero ésto no nos servirá de excusa si no logramos ganar este año".
Esta afirmación dejó dubitativo al alemán Ralf Schumacher, que, con el italiano Alessandro Zanardi, conducirán el FW 21. "El Supertec-Renault es una evolución de un motor antiguo. Hay mejores. Tiene la ventaja de ser fiable, pero le falta potencia, explicó. Tendremos una chance razonable de ganar las carreras".