El atacante de la selección rusa Andrei Arshavin, debe tener una estrella especial que alumbra su camino hacia el gol.
Antes de iniciar la Eurocopa 2008, Arshavin era un completo desconocido, hoy seguramente integra la lista de los jugadores más deseados, como refuerzo, del viejo continente.
Eso se lo debe a sus goles, obvio, pero también a la paciencia de Guss Hiddink, técnico de la selección rusa.
Hiddink esperó al protagonista de esta nota, ya que Arshavin fue sancionado en la ronda clasificatoria a la Euro tras ver la tarjeta roja, por lo que no jugó los dos primeros partidos: ante España y Grecia, respectivamente.
Y la espera valió la pena, ya que en sus dos partidos (Suecia, Holanda) fue un verdadero torbellino con goles y asistencias de lujo.
Arshavin concreta en la Euro su buena temporada con el Zenit de San Petersburgo, que antes de conquistar la Copa UEFA, goleó al Bayern Leverkusen y Bayer Munch, respectivamente.