LA FURIA motilona se hará sentir esta noche a más no poder, cuando Cúcuta Deportivo, ese rebelde equipo de la esfera sudamericana, enfrente al poderoso e histórico Boca Juniors de Argentina.
Dentro de esa tribu de equipo impenetrable y compacto que ha reunido Cúcuta en esta Copa Libertadores 2007, se asoma un representante panameño; se trata de Blas Pérez, la esperanza de gol del equipo que hoy defiende a la tierra de Santander, a Colombia y, por qué no, a Panamá.
El representante colombiano es un equipo inteligente, dirigido con destreza por el técnico Jorge Luis Bernal, un trabajador de lavandería, que supo siempre que el fútbol era el camino que lo llevaría a alcanzar el éxito.
Blas, tal vez sepa poco de esas tardes y noches de gloria motilona, de esos guerreros inquebrantables que protagonizaron duelos escalofriantes en épocas pasadas. Sin embargo, el soldado panameño sí tiene entre ceja y ceja anotarle a Boca Juniors y comenzar con paso firme en la semifinal de ida de la Copa Libertadores de América.
"Sé que es algo histórico, pero estoy tranquilo, eso se podía dar en mi carrera como futbolista en cualquier momento y gracias a Dios estoy preparado, todo el equipo está bien, sin lesionados", comentó Blas, vía telefónica desde Colombia.
Para el cañonero nacional "es lindo enfrentar al equipo que siempre ha admirado desde niño y que cuenta con jugadores reconocidos y respetados".
Esta noche Cúcuta y Blas juegan el partido soñado; ese que los acerca cada día más a una final histórica, sin precedentes para un equipo que se debatió hace año y medio en el descenso del fútbol colombiano y que hoy día protagoniza noches de euforia, de carnaval; celebraciones interminables para unos hinchas que no soñaban con tanta alegría en tan corto tiempo.
El partido soñado
Se espera un lleno de 40 mil espectadores en las tribunas del Estadio General Santander.