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Han pasado cerca de dos meses, pero los aires sombríos y fríos de los vientos devastadores del vórtice del violento ciclón aún recorren las siniestradas costas del noroeste nicaragüense en busca de más víctimas que devorar.
La ayuda del gobierno y la de instituciones humanitarias no llega suficiente a estas remotas y alejadas regiones, las más impactadas; no obstante, hasta nuestra redacción llega el clamor esperanzador de: ¡quiero volver a renacer!,
Estas son las voces y lágrimas que aún duelen de sobrevivientes de las olvidadas e incomunicadas comunidades de la Región Autónoma del Atlántico Norte: Los Cayos Miskitos, Puerto Cabezas, Bilwi, Sandy Bay, Siuna, Betania, Prinzapolka, Alamikamba, Waspan, Cabo Gracias a Dios…
Precisamente este último lugar de litoral, Cabo Gracias a Dios, valga recordar fue bautizado por Cristóbal Colón, cuando una furiosa tormenta lo hizo naufragar en odisea hacia nuestras costas, que le salvaron la vida, al igual que a su tripulación de marinos europeos que se abrigaron en ella.
“¡Gracias a Dios, hemos llegado a estas honduras!”, exclamó el Almirante, cuando libre del Eolo enfurecido tocó estas tierras vírgenes, un 12 de septiembre de 1502, donde se postró agradecido por su socorro oportuno, y su alimento de mar y selva pletórica de abundancia, calor y agua.
Días después, sobre las costas de Honduras, Cabo Gracias a Dios, y algunos cayos, se fueron descubriendo más cadáveres en estado de descomposición los que fueron “repatriados” al terruño que los vio nacer. Otros en tanto jamás se encontraron. Aún sus deudos esperan su retorno; no se resignan a la perdida fatal.
La violencia del huracán no le bastó engullirse a los pescadores encontrados muertos, sino que también a los desaparecidos por siempre.
Las secuelas perviven. Estos 100 mil damnificados, más otros 100 mil que suman la población total de esta región semi-censada (valga retornar a su memoria colectiva), aún arrastran psicológicamente las mal curadas secuelas y daños del Huracán Joan (1988), y del huracán Mitch, (1998). A esta danza macabra de huracanes, el ciclón Félix vino a unírseles con traicioneros vientos huracanados y lluvias torrenciales de alta intensidad destructiva.
Esta fue su primera victima-mártir-inocente. Y, el responsable de esta catástrofe tiene su perfil siniestro: Este es el Félix, ciclón de categoría 5 — escala máxima Saffir-Simpson —, que impactó la costa de Nicaragua con vientos superiores a los 260 kilómetros, que comenzó el 1 de junio y acabará el 30 de noviembre. Por lo que es considerado como el segundo huracán de la temporada del Atlántico, avizorando nuevas amenazas de tormentas y ciclones.
William Gray, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Colorado, vaticina la formación de 15 tormentas y ocho ciclones más, para la cuenca atlántica. En tanto los meteorólogos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EU, pronostican de entre siete y nueve huracanes, de los cuales tres o cinco de ellos podrían derivar en ciclones de escala máxima.
Por eso se salvaron muchas vidas al realizar las evacuaciones en tiempo y forma. El actual gobierno lo hizo pero fue demasiado tarde. En este sentido la población sigue demandando asistencia social, para sobreponerse, tanto de las viejas como nuevas heridas dejadas por los ciclones.
Cosa que parece ser de prioridad para la agenda presidencial. Valga recordar el discurso que el presidente Daniel Ortega pronunció el pasado 25 de septiembre en Nueva York, durante la 62 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.
Éste puso en primer el tema político para defender a sus aliados de Irán, Venezuela y Cuba, que a los sufridos y marginados damnificados del Caribe.
Esta es la Nicaragua autónoma de la RAAN con sus históricas heridas abiertas, frágil, pequeña como esa niña desprotegida, incomunicada, que quiere vivir, ¡volver a nacer!; por lo que abre sus puertas al mundo para que mire su historial y los estragos presentes causados por el ciclópeo ojo del Félix.
Sépase que estas comunidades aborígenes permanecieron ignoradas hasta el siglo XVII por las crónicas españolas, a pesar que Colón había llegado a estas costas, y un siglo antes llegado expediciones de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales al mando de Abraham Blauveldt. Nombre del cual se originó el principal puerto del Atlántico, Bluefieds.
Este es la Nicaragua del Atlántico, para los negros “la Costa Caribe”, territorios poblados de etnias sobrevivientes: miskitos, sumos, mayagnas, negros, mulatos, mestizos, los que por tradición construyen sus hábitat a orilla de los caudalosos ríos, o riveras del mar, el cual conquistaron cuando sus ancestros aborígenes viajaban en cayucos, desde Cabo Gracias a Dios, hasta las costa de Panamá, y así a otros países hermanos de la región Centroamericana.
Estos son nuestros Héroes del Mar Caribe. Un Gigante que aún no despierta, que se resiste a morir, que se levanta como un ave fénix, junto a las manos amigas, para volver a vivir la esperanza de un mañana con sol.