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¡El petróleo paga!

Es patriotismo cuando lo primero es amar a tu pueblo; nacionalismo, cuando odiar a los demás pueblos es lo primero." Charles de Gaulle


P ocas cosas diferencian una revolución de otra. Sus pregoneros repetirán el estribillo de siempre: «El Pueblo al Poder ». Y el Poder nunca llega al Pueblo. Todas las revoluciones prometen castigo a los culpables de la injusticia anterior a su llegada, la extirpación de todos los vicios; la instauración de una justicia de ojos abiertos y de balanza exacta. Nuestra revolución, dicen, es una formidable fuerza equitativa (léase soborno al pueblo con ínfimos regalos materiales). No hay frase patriótica que se quede en la boca de los dirigentes de la nueva patria. Lo prometen todo, menos el derecho al pluralismo y la disidencia.

Búscame una revolución que no haya terminado siendo políticamente una copia arrugada de la tiranía que desbancaron. Todas terminan con un dictador demagogo, colérico y siniestramente amigo de los pobres. Lo que dan al pueblo nunca es gratis. Exigen entrega total a su Poder. Con sólo declararse defensor de oscuras causas religiosas o políticas, el perínclito tirano se toma el derecho de atacar a quien tenga creencias que él no reconoce.

¿Qué Concilio universal les otorga el derecho de beatificar su terrorismo? ¿Quién ¡por los cuernos de Satán!, le permite llevar a su pueblo a guerras tan estúpidas como lo son todas? ¡Prepárense! ¡A empuñar las armas y a morir por mis creencias! Es arrastrar a un pueblo a un baño de sangre exigiéndole el máximo sacrificio con el pretexto de defender la sagrada territorialidad de otro país. El mancillamiento de aquella tierra sólo se lava con nuestra sangre. Es tan sencillo lo que pide a su pueblo: Poner a funcionar el matadero.

 

Sospechosa furia "patriótica". Es manía común de los dictadores inventar, para su seguridad personal, demonios extranjeros a los que hay que combatir y exterminar.

No puedes esperar otra cosa de un fanático. La producción no es lo suyo, las armas sí. Vuelvo a preguntar ¿Para qué sirve un arma sino para matar? ¿Para qué sirven las bombas atómicas, los helicópteros de combate y los aviones cazas sino para torpedear y bombardear? ¿Qué hago con cien mil soldados sino la guerra?

Sigamos ciegos a la ciega ira. ¡Compremos balas! ¡Venga otra ronda de muerte, el petróleo paga!

 

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395365
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América