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El profesor Agustín


El deceso del ciudadano Agustín Del Rosario fue uno de los hechos que más comentaron los periodistas a mediados de esta semana.

¿Te enteraste de que falleció el profesor Agustín?

No era necesario preguntar por su apellido, pues así lo conocíamos quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos.

 

Se fue uno de los profesores de lujo de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá.

Era exigente, disciplinado, organizado, puntual. No iba a las aulas a ganarse la simpatía ni el cariño de los estudiantes; tampoco a avasallarlos ni a hacerlos sentir mal.

Iba con un único objetivo: enseñar. Sí, a enseñar en el sentido más sencillo del término.

 

Era de esos profesores con los que andabas “derechito”, el que hacía que te temblara la voz para decirle que se te había quedado el trabajo en la casa, o el que Dios libre te lanzara una mirada por llegar tarde a clases.

Todavía recuerdo un borrador de mi tesis que me llenaba de ojitos y por supuesto, de correcciones. Por momentos me frustraba porque sentía que no avanzaba, que me exigía demasiado, que nunca terminaba de rayarme mi proyecto.

Y así hacía con mis noticias o con los trabajos que le entregaba.

 

Recuerdo su sonrisa irónica cuando alguien intentaba pasarse de la raya y hacerse el gracioso en clases, cuando nos decía que todos los días se levantaba con la idea de pelear con alguien.

“Ese pelear con alguien” significaba que en su trabajo diario el periodista debe vencer los obstáculos y que las historias siempre están marcadas por el conflicto, por fuerzas que se contraponen.

Para comprenderlo teníamos que pensar. A lo bajito comentábamos: ¿Qué habrá querido decir?

 

Así era él, no entregaba todo masticado, te enseñaba a masticar. No te hacía la vida fácil; te enseñaba y preparaba para vencer los obstáculos.

A veces nos parecía que se oponía a todo, que todo lo criticaba, pero era que veía más allá que nosotros, era un hombre culto y muy inteligente.

Huraño a ratos, sencillo y accesible siempre, un eterno maestro.

Gracias profesor Agustín, por su legado, por sus enseñanzas. Prometemos no defraudarlo. Siempre intentaremos transitar por el camino de la excelencia, ser guardianes de nuestra lengua y honrar cada instante nuestra profesión.


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586916
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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