"El punk destruyó más que lo que creó, pero esa era su filosofía. La sociedad debía abandonar una actitud pasiva y entrar en acción", aseguró Malcolm McLaren, uno de los padres de este movimiento.
Vestido como un dandi británico en un garaje del centro de Madrid, que durante un día emula los años de revolución contracultural por obra y gracia de una marca de ginebra, Malcolm McLaren diserta sobre el movimiento social que él mismo gestó hace 30 años y del que aún hoy obtiene cuantiosos réditos.
Su audaz clarividencia lo convirtió en uno de los padres del punk, movimiento contracultural que nació a raíz de los sencillos acordes de los Ramones para viajar después al Reino Unido.
"Su esencia sigue vigente en la cultura actual, aunque hayamos necesitado 30 años para entender que su aportación es tan importante como el cubismo o el surrealismo", señala.
Las melodías del grupo Sex Pistols, de los que era manager, y las tendencias de moda creadas junto a la diseñadora Vivien Westwood sentaron las bases de la contracultura punk, cuya filosofía "estaba en las calles y consistía en mantener una reacción inconformista, actuar en vez de mantener una actitud pasiva apoyada por gente menos convencida en la cultura popular de lo que lo estamos ahora".