Una acción mágica de Karim Benzema desatascó al Real Madrid en el Coliseum Alfonso Pérez, donde protagonizó una primera parte espesa y una segunda efectiva en la que el jugador francés, desaparecido al principio, fue el revulsivo en la victoria blanca por 0-3 con dos dianas de Cristiano Ronaldo.
La caída en Copa ante el Atlético no asustó a Carlo Ancelotti, que confío en el mismo equipo que no pudo remontar al cuadro rojiblanco para recuperar el pulso a una situación incómoda. Solo Raphael Varane, obligado por la lesión de Pepe, e Iker Casillas, que volvía a recuperar su sitio en la Liga, fueron novedades en el once del técnico italiano.
Tampoco tiene muchas más opciones para hacer variaciones en un equipo que parece cansado y falto de ideas. Sin Luka Modric, a quien se espera como agua de mayo, Ancelotti solo podía sacar al campo a Sami Khedira en la que habría sido una idea más conservadora. No lo hizo y los once que empezaron ante el Getafe volvieron a mostrar un juego romo y espeso que apareció en Mestalla hace dos jornadas de Liga.

