Los resultados recientes de la selección nacional desnudan un gran inconveniente para el técnico nacional, Gary Stempel.
Sin dudas en su cabeza, hasta el partido ante Honduras habían muchas más dudas que certezas.
El panorama hoy debe ser más claro para el estratega de la “roja”.
Es evidente que existen jugadores que no están aportando lo suficiente y han bajado un escalón en sus pretensiones de titularidad.
Teniendo en cuenta las últimas actuaciones de la “sele”, ya uno podría imaginarse un “once” probable para el día 5 de julio, ante Guadalupe.
La defensa.
Es el área más complicada de armar, aunque los dos centrales son inamovibles: Felipe Baloy y Román Torres.
El inconveniente está por los costados. No obstante, Armando Gun tiene ganado el puesto ante la ausencia de Luis Henríquez y uno debe entender que Luis Moreno es el único que puede jugar por la derecha.
En el medio.
La zona más consolidada de todas. Para el primer partido, lo más seguro es que la primera línea de volantes la integren Amílcar Henríquez y Gabriel Gómez, ya que Manuel Torres aún debe cumplir una fecha de suspensión.
Sin embargo, el “Gavilán” deberá levantar vuelo para dejar atrás su pálida imagen del partido ante los “catrachos”.
Por afuera, los fijos son Nelson Barahona y Rolando Escobar, siempre que el “Talentoso” se recupere de su distensión de aductor.
Si no fuera así, Víctor Herrera Piggot emerge como la figura para ir por la izquierda; mientras que el “Ruso” podría tirarse por el otro lado.
Adelante.
En el ataque, Blas Pérez y Luis Tejada podrían salir desde el arranque.
Al “Inglés” le gusta esta dupleta, ya la utilizó en la goleada ante Haití (4 a 0), que fue la última victoria panameña. Allá por el mes de marzo.
Otro que es elegible para acompañar a cualquiera de los dos antes mencionados, es José Garcés.
Conclusión.
Así, el sistema que se impone es el 4-4-2.
A Stempel le gustaría atacar con tres delanteros, pero con los problemas defensivos que tiene la “roja”, hoy aquello es una posibilidad demasiado lejana.
La derrota ante Honduras caló hondo y dicen que los jugadores han empezado a reinventarse.
Si esto es cierto, la actitud del equipo debe haber cambiado.
En principio, esto promete, al menos, una primera ronda con cierta luz al final del túnel.