La frase
- Nos han ofrecido para dirigir, pero por ahora preferimos descansar. Cuando tengamos algo, todos se enterarán. Julio Dely Valdés - Exjugador y técnico panameño
En partidos como estos, poco importa el marcador final; ver espectáculo y varios goles, mucho mejor si son de buena factura, es lo que la gente realmente espera.
El Rommel Fernández fue el escenario que acogió el duelo entre las leyendas del balompié panameño y colombiano.

A primera vista, el combinado istmeño, en cuanto a tono físico, lucía mucho mejor que el sudamericano. Sin embargo, esto no pesó tanto en la cancha. Los de camiseta amarilla, rojo y azul suplieron esa carencia con toque fino y buena movilidad en el terreno.
Los primeros minutos fueron de Colombia, lograron plantarse mejor y más rápido en la cancha que su rival. Tan veloz fue su adaptación que pusieron a saltar y a gritar al buen número de fanáticos de ese país que se dieron cita al coloso de Juan Díaz con un gol al minuto 7. Fue de Víctor Hugo Aristizabal que, de cabeza, venció a Donaldo González, quien tuvo una reacción lenta y tardía en su intento por atajar el remate.

El tanto en contra despertó a los de casa. Dos minutos más tarde empezó el show del “Panagol”, sí, de Julio César Dely Valdés, quien retornaba al Rommel Fernández a lo grande, recordando sus mejores tiempos como futbolista, para firmar el empate transitorio con un fuerte disparo de derecha desde dentro del área grande contraria, luego de recibir un buen pase de Mario Méndez.
Al 11’, Donaldo se reivindicó al protagonizar una monumental atajada con la pierna derecha. Empero, poco pudo hacer en el siguiente ataque colombiano. Carlos Castro se inventó un golazo mágico, al botar el esférico por encima de la humanidad del istmeño.

Panamá, que veía cómo Colombia estaba empezando a mermar físicamente, empezó a proponer para buscar emparejar las acciones. Y otra vez tuvo en Julio Dely a su killer. La jugada la comenzó por banda izquierda Percival Piggott, dejó en el camino a su marcador con un buen regate, llegó hasta línea de fondo y envió un centro medido, de pierna zurda, el cual aprovechó el extécnico de la Roja para mandar la redonda al fondo de las redes con su testa.
La segunda parte tuvo mucho menos ritmo que la primera. Era de esperarse. Sobre el engramado estaban grandes jugadores, pero las condiciones físicas no eran ni siquiera parecidas a las que tenían en sus momentos de fama.

La escuadra colombiana, como en el primer acto, arrancó mejor durante los primeros minutos, buscando el arco local con insistencia, mas no encontraron la manera de tomar, por tercera vez, ventaja en la pizarra.
Los canaleros, dirigidos por Saúl Suárez, tuvieron en los pies de Jorge Dely el tanto para irse arriba en el marcador, cuando este picó la pelota ante la salida del arquero sudamericano, pero un defensor rival logró desviar la trayectoria del esférico antes de que se introdujera en el marco.

Jorge, no obstante, tendría su revancha. El destino se la tenía preparada.
Por las características de este encuentro se decidió que, en vez de 45 minutos, solamente se jugaran 40.

Cuando parecía que el cotejo concluiría en tablas, y todos felices, una exacta y larga habilitación de Mario Méndez ubicó perfectamente en zona peligrosa a Jorge. El número siete, y otrora asistente técnico de su hermano Julio en la Roja, controló el balón perfectamente con el pecho, lo dejó picar una vez, amagó para engañar al arquero y definió de manera correcta. El Rommel Fernández, como casi nunca sucede, vio ganar a su dueño en los minutos finales.
Los Dely, que volvían a este feudo para presentarse por primera ocasión ante los fanáticos istmeños, tras aquella noche de pesadilla del 15 de octubre, fueron las grandes figuras del partido de exhibición. Ellos, a los que millones culparon por romper sus corazones, ayer hicieron sonreír a unos cuantos y se terminaron llevando los aplausos.
En general, fue un juego entretenido, manchado únicamente por la ausencia del colombiano Carlos “El Pibe” Valderrama.