Estudiantes de La Plata alcanzó la gloria y se convirtió en el mejor equipo sudamericano gracias a la figura de un verdadero crack del fútbol argentino: Juan Sebastián Verón.
“La Bruja” heredó de su padre tres cosas que marcarían su vida para siempre: su apodo, su amor por el fútbol y su pasión por Estudiantes.
Ambos compartían un sueño, ver a los “Picharatas” en lo más alto del fútbol continental. El padre arañó la gloria en 1971, pero se quedó con las ganas de levantar el codiciado trofeo. Su hijo inició la gran venganza al regresar de Europa.
Después de ganar 11 títulos en Italia y uno en Inglaterra, “La Brujita” regresó a La Plata.
Estudiantes fue otro equipo desde su llegada. Gracias a él fue campeón argentino en 2006. Y este fue sólo el primer paso, el segundo lo dio el miércoles pasado en el legendario Mineirao. Allí, jugando con más de 60 mil personas en contra, “La Brujita” hizo su mayor hechizo y le regaló a su padre y al club de sus amores el orgullo de volver a ser el mejor.