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El ‘verdugo’ de siempre

Los salvadoreños doblegaron por segunda ocasión consecutiva en menos de un año a la Rojita. El equipo dirigido por Javier Wanchope pecó en dejar vivo a los cuscatlecos, que terminaron por crecerse en el complemento y se llevaron el triunfo.


Eduardo González (eduardo.gonzalez@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Las cifras

8
  • goles a favor sumó Panamá en la ronda de grupos.
2da
  • victoria de El Salvador sobre Panamá en menos de un año.

49

Día triste. Nada que celebrar y mucho de qué lamentarse. El Salvador volvió a convertirse en nuestro verdugo, en nuestra gran pesadilla, por segunda ocasión en menos de un año. Primero fue en julio de 2012, cuando nos ganó en el certamen clasificatorio al Premundial y complicó nuestro pase; luego, ayer, desbarató el sueño de asistir a nuestro quinto mundial en la historia, el que se jugará en Turquía, al vencernos por 3-1.

Los salvadoreños nos tienen tomada la medida. En 2008, en la categoría mayor, dejaron prematuramente fuera de la eliminatoria mundialista al combinado istmeño, dirigido por el costarricense Alexandre Guimaraes. Ahora, en categoría sub-20 eliminó a una buena generación de futbolistas istmeños que, casualmente, también era comandada por un estratega tico, Javier Wanchope, que fue el menos culpable de esta gran catástrofe. Y es que este revés no puede ser llamado de otro modo, debido a que este onceno tuvo todo el apoyo de la Fepafut (Federación Panameña de Fútbol) para su preparación. Lastimosamente los resultados no fueron los deseados.

Pasamos del negro al blanco sin grises de por medio. Pasamos de tener al término de los primeros 45 minutos una ventaja de 1-0 y el dominio sobre el rival, a caer, en el complemento, en un estado de relajación que se pagó caro, con la caída y la eliminación.

 

Craso error dejar viva a una siempre guerrera escuadra cuscatleca, cuando en el primer acto se pudo liquidar, ya que Ameth Ramírez erró un penal y Abdiel Arroyo falló una ocasión manifiesta de gol. El complemento, sin embargo, fue otra historia.

El Salvador tuvo paciencia para ir evolucionando en el partido. Primero gateó, después caminó y finalizó corriendo. Encontró el camino al triunfo con más corazón que fútbol.

La respuesta del plantel dirigido por Mauricio Alfaro vino guiada de los pies del número siete en camiseta, Jairo Henríquez, quien se echó al equipo al hombro, desbordó por banda derecha, creó fútbol desde el centro y tuvo aporte goleador. Fue la gran figura.

El propio Henríquez, al minuto 54, remató un balón suelto en el área istmeña y emparejó la pizarra (1-1). La Rojita se empezó a desesperar y jugaba como si estuviera por debajo en el marcador. Otro error fatal.

Los salvadoreños se mantuvieron fríos de pensamiento y esperaron sus oportunidades. La fórmula resultó, y al minuto 78, un riflazo de media distancia del fuerte delantero José Peña, les dio la ventaja. Allí se acabó el partido. Panamá nunca supo cómo reaccionar a ese golpe, a pesar de las variantes que introdujo Wanchope (José Muñoz por Abdiel Arroyo y Romario Piggott por Julio Segundo) y terminó hundido en su impotencia. Los cuscatlecos sellaron la victoria y su pase al Mundial con una anotación de Henríquez en la reposición, quien aprovechó una confusión de una desconcertada zaga roja. Fue el último clavo en el ataúd.

Los ocho tantos y la valla invicta en la ronda de grupos, tras las respectivas goleadas por 4-0 a Puerto Rico y Jamaica, quedaron en el olvido. Así es el fútbol, un día dulce y otro amargo.

Al criticado Wanchope le tocará ahora recibir más señalamientos, debido a que se convierte, en los últimos seis años, en el segundo entrenador extranjero en no poder lograr el cupo (el primero fue el paraguayo Cristóbal Maldonado). Las cuatro participaciones anteriores en mundiales sub-20 la consiguieron timoneles locales: Gary Stempel, Víctor René Mendieta, Julio Dely Valdés y Alfredo Poyatos, en ese orden.

 

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865134
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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