Palma es un viejo lobo del béisbol cubano, tiene 37 años de edad, pero pasa quizás por el mejor momento de su carrera deportiva como demostró en Río de Janeiro donde puso a comer de su mano a México y en la final le cortó el oxígeno a un equipo estadounidense hasta entonces invicto.
Con buena velocidad, una curva castigadora y efectividad con sus bolas de tenedor y el slider, Palma mareó a los profesionales mexicanos y cinco días después tuvo una actuación muy parecida en la final al actuar siete episodios, con cuatro imparables y nueve ponches.
"Estudié a cada estadounidense, son buenos bateadores de rectas altas y me cuidé de todos", explicó al concluir el partido con triunfo de los cubanos 3-1.
Palma juega en Cuba con un equipo débil, el Cienfuegos que nunca ha estado en la disputa de algún campeonato; a pesar de eso en la temporada ganó nueve juegos y tuvo una efectividad de 2.89 carreras limpias permitidas por juego con 95 ponches en 109 entradas.
Es un pelotero de la vieja guardia, que prefiere el béisbol de antes en el que no se habían hecho tantos cambios para favorecer la ofensiva y predominaba la creatividad.