Cinco personas, del más de medio centenar de feligreses secuestrados el domingo último por la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), fueron liberados ayer por "razones humanitarias", informaron las autoridades locales.
Los liberados son un joven de 17 años, dos mujeres de 52 años y dos hombres de 69 y 70 años respectivamente, quienes presentaban quebrantos de salud, dijo a los periodistas Humberto Alzate, gobernador encargado del departamento del Valle, cuya capital es Cali.
El funcionario explicó que las cinco personas llegarán en las próximas horas a Cali, puesto que vienen por tierra protegidas por funcionarios del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que viajaron el viernes a la zona montañosa donde están los rehenes.
El ELN, la segunda guerrilla del país, secuestró el domingo pasado a cerca de 150 personas que asistían a misa en un templo de un exclusivo sector de las afueras del sur de esta ciudad (suroeste).
En la huída, perseguidos por el ejército, los insurgentes dejaron por el camino a un total de 84 feligreses, por lo que las autoridades estiman que mantienen retenidos a entre 50 y 60.
Los rehenes son mantenidos en una zona montañosa del municipio de Jamundí, al sur del departamento del Valle, y distante de Cali a más de ocho horas por camino.
El gobernador Alzate precisó que la liberación de este primer grupo de cinco personas se logró luego de los contactos sostenidos el viernes con los guerrilleros por la comisión humanitaria que se desplazó al lugar. La comisión está integrada por delegados personales de Alzate, del Defensor del Pueblo (Ombudsman) José Castro, y la representante en Cali del (CIRC) Barbara Saidi. "La comisión está regresando a Cali con las cinco personas, que fueron liberadas porque están enfermas", puntualizó Alzate, quien confió en que las próximas horas el ELN libere a más personas, toda vez que, reveló, "mantiene comunicación permanente" con el comandante guerrillero que tiene a los rehenes. La liberación de los primeros cinco rehenes se produjo luego de que el presidente de la República, Andrés Pastrana, ordenó al ejército suspender los operativos militares en la zona entre las 06H00 locales de este sábado (11H00 GMT), y hasta la misma hora del próximo lunes. Esa decisión se adoptó para posibilitar las gestiones emprendidas por la comisión humanitaria, autorizadas por el mandatario conservador, que tras el masivo secuestro había catalogado al ELN de grupo "terrorista" y había rechazado cualquier negociación para la liberación de los rehenes. Sin embargo, en una alocución por radio y televisión al país en la noche del viernes, el jefe de Estado prometió al ELN que si libera a todos los secuestrados -tanto los feligreses como los 25 ocupantes del avión de Avianca que mantiene secuestrados desde el pasado 12 de abril-, inmediantamente iniciará un diálogo con el grupo insurgente. "Quiero insistirle al ELN para que fije una fecha de liberación de todos los secuestrados. Inmediatamente después que ello suceda el Gobierno estará listo, en el lugar que se quiera, para reiniciar los diálogos sin condiciones ni presiones que permitan abrir caminos de reconciliación con este grupo guerrillero", dijo. El ELN admitió que perpetró los dos secuestros múltiples para presionar a Pastrana a que los incluya en el proceso de paz que desde enero pasado lleva adelante con la principal guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista). El ELN demanda, tal como Pastrana lo hizo con las FARC, la desmilitarización de una zona del sur del departamento del Bolívar (costa norte), para realizar allí una Convención Nacional de Paz, que acordó en julio del año pasado en Maguncia (Alemania), con representantes de los distintos sectores de la sociedad civil colombiana. Para el ELN la Convención es la antesala para una futura negociación de paz directa con el gobierno de Pastrana.