Uno de los frentes más activos de la guerrilla del ELN aceptó abstenerse de atacar durante seis meses los cuarteles de la Policía Nacional de una amplia zona del noroeste de Colombia, informaron ayer fuentes municipales. Los rebeldes asumieron el compromiso durante una reunión con los alcaldes de 15 poblaciones ubicadas al este de Medellín, celebrada el miércoles y jueves pasados en un lugar distante unos 80 kilómetros de Medellín, capital departamental de Antioquia.
Esta reunión fue resultado de una iniciativa de las autoridades municipales para comprometer a los grupos armados con decisiones en favor de la población civil. Uno de los alcaldes de la región, Hernando Martínez, de la localidad de San Luis, dijo a los periodistas que el frente rebelde asumió el compromiso de que no atacará en los próximos seis meses las estaciones locales de la Policía Nacional.
Durante ese lapso, los gobernantes municipales deberán gestionar con el Gobierno del presidente Andrés Pastrana y el mando de la institución armada el traslado de los cuarteles o de las viviendas de civiles vecinas a las instalaciones policiales. Martínez admitió que se trata de una iniciativa polémica que deberá ser concertada.
Los gobernantes locales tuvieron como interlocutores a los responsables del frente "Carlos Alirio Buitrago" del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país, tras las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El reducto rebelde es dirigido por el "comandante Timoléon" y centra sus acciones en bloqueos a la vía que comunica a Medellín con Bogotá, ataques a las localidades y sabotajes contra las infraestructuras eléctrica y de telecomunicaciones.
La región reúne la mayor concentración de plantas de generación eléctrica del país y es objeto de una aguda disputa por el control territorial del el ELN y las FARC con las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), el principal grupo paramilitar de ultraderecha, asociado a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).