El gobierno decretó el estado de emergencia para hacer frente a protestas callejeras convocadas para ayer por los opositores que piden la renuncia del presidente Jamil Mahuad.
El ministro de Gobierno, Vladimiro Alvarez, dijo a la prensa que el estado de emergencia fue decretado "para controlar el orden", y reiteró que los organizadores de la protesta persiguen "fines conspirativos".
Sin identificar a nadie, dijo que se trataba de personas que "buscan un desconocimiento del orden constitucional (que) están planteando tumbar a las tres funciones del estado", poder ejecutivo, Congreso y poder judicial.
Informó que el gobierno tenía antecedentes sobre sitios en que se "han estado preparando artefactos de agresión, como bombas incendiarias o bombas explosivas". No dijo si ha habido detenidos.
Luis Villacís, presidente del izquierdista Frente Popular, dijo que grupos de manifestantes iniciaron la jornada bloqueando algunas carreteras en provincias, mientras que radios locales informaron que se apreciaba una notoria presencia de patrullas policiales y militares en calles y carreteras en todo el país.
En Quito y Guayaquil, la segunda ciudad del país, grupos de estudiantes que trataron de impedir el tránsito con fogatas, fueron dispersados por la policía que lanzó bombas de gases lacrimógenos.
El Palacio de Gobierno amaneció reforzado por policías antimotines y carros blindados fueron instalados en las esquinas vecinas al edificio, ubicado en el centro colonial de Quito.
La convocatoria a las protestas fue realizada por el izquierdista Frente Unitario de Trabajadores, la principal central laboral del país, a la que se sumó el Frente Popular, que agrupa a organizaciones sindicales, estudiantiles, entidades femeninas y de barriadas.
Los organizadores han anunciado que las protestas buscan la renuncia de Mahuad, al cual culpan de la crisis económica que agobia al país, con una tasa inflacionaria del 60,7% anual, la más alta del continente, un decrecimiento económico del 7% y una devaluación monetaria galopante.
Líderes políticos, desde la izquierda a la derecha, y dirigentes empresariales han venido demandando desde hace meses la dimisión de Mahuad, que asumió el mando en 1998 para un periodo que debe concluir el 2003.
El gobernante, democristiano, ha enfrentado tres huelgas nacionales como protesta contra su política económica, y ha afrontado numerosas protestas callejeras.
Mahuad, que ha rechazado categóricamente las peticiones de renuncia, se ha defendido afirmando que recibió al país en medio de "la peor crisis económica de los últimos 70 años".
DESGASTE PRESIDENCIAL Y RUIDO DE BOTAS
"La autoridad presidencial está totalmente desgastada", dijo a Reuters César Montúfar, analista político de la Universidad Andina Simón Bolívar. "No creo que esté en condiciones de liderar ningún proceso de cambio o de reformas".
"Lo ideal sería que renuncie y de paso a una sucesión que a partir de la conformación de un gobierno con muchos más sectores y mayor legitimidad pueda tomar decisiones necesarias para resolver la crisis", agregó.
Diplomáticos y analistas consideran que Mahuad se mantiene en el poder debido a que no ha aparecido aún un líder que aglutine el descontento popular y encabece el movimiento que impulsa la remoción del ex alcalde de Quito.
El analista político de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Adrián Bonilla, dijo que "los intereses son muy dispersos entre cada una de las organizaciones", al referirse a la amplia dispersión política de Ecuador, donde existen casi 20 partidos.
De todas formas los militares surgen otra vez para la población como la posible piedra de salvación de un Ecuador con un largo historial de turbulencias políticas.
Informes periodísticos, no desmentidos oficialmente, dijeron que varios jefes militares se reunieron el miércoles fuera de Quito para analizar la situación política y económica.
EL FANTASMA DE BUCARAM
La última vez que Ecuador vio la salida de su mandatario, en los 20 años de reciente democracia, fue en febrero de 1997, cuando el Congreso destituyó al entonces presidente Abdalá Bucaram bajo el cargo de "incompetencia mental" para gobernar.
Para el director de la consultora económica Multiplica, Fernando Pozo, Mahuad solo podría sortear el complejo clima si logra forjar difíciles acuerdos con un Congreso que le es adverso.
"La situación de la agitación va a obligarle al gobierno y a la sociedad civil a pedir y aceptar un paquete estructurado de medidas", dijo.
Las caras de preocupación en el gabinete de Mahuad son más evidentes día a día.