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Emergencia socioeconómica en Colombia


La emergencia social y económica será declarada hoy viernes en la zona cafetera del centro-oeste del país, que el lunes fue devastada por un terremoto, anunció ayer en esta ciudad el presidente Andrés Pastrana, tras admitir que las consecuencias de la catástrofe "superan todos los cálculos iniciales".
El anuncio fue hecho durante una alocución radio-televisada emitida desde esta ciudad, la más castigada por el terremoto, y desde donde el mandatario trabaja desde la noche anterior debido a la gravedad de la situación.
El presidente Andrés Pastrana, en conferencia de prensa desde la destruida ciudad de Armenia, anunció igualmente que busca hasta 300 millones de dólares en créditos con el Banco Mundial.
"La gravedad del desastre me ha llevado a convocar al Consejo de Ministros... a efecto que se declare el estado de emergencia económica y social, con el objeto de canalizar nuevos recursos y disponer, con sentido solidario, de todas las medidas que requiere esta grave emergencia", sostuvo.
Con el estado de emergencia económica, el segundo en menos de tres meses, el gobierno buscará dinero suficiente para atender la reconstrucción de al menos 20 localidades cafeteras golpeadas por el terremoto, que también ha dejado 3.626 heridos y más de 250.000 damnificados.
Pastrana dijo que, al amparo del estado de emergencia económica, estudia la posibilidad de crear temporalmente un impuesto de uno por 1.000 sobre todas las transacciones bancarias, adicional al de dos por 1.000 que impuso su gobierno en noviembre y que regirá hasta el 31 de diciembre de 1999.
Pastrana sostuvo que se requiere "de una incalculable" suma de dinero para recuperar totalmente el área afectada por el sismo y dijo que hay más de 28.000 predios urbanos completamente destruidos.
Estimó inicialmente en 35.000 las familias "gravemente" afectadas por el movimiento telúrico, advirtiendo que la cifra puede ser superior cuando se concluya la evaluación de la tragedia, por lo que convocó nuevamente la solidaridad del país y de la comunidad internacional.
Anunció que para impedir nuevos desórdenes y saqueos se declaró indefinidamente el toque de queda entre las 06.00 de la tarde y las 06.00 de la mañana; se prohibió el porte de armas y se restringió el tráfico de vehículos particulares.
"No descansaré hasta que vea que el plan de emergencia está funcionando adecuadamente", concluyó Pastrana.
Sin embargo, la situación se volvió más crítica ayer cuando una decena de saqueadores asaltaron un supermercado, en el segundo día de actos de pillaje, a pesar de que el gobierno afirma que la situación está bajo control.
Los saqueadores que gritaban que estaban hambrientos tuvieron que ser dispersados por la policía con gases lacrimógenos cuando se apoderaban de todo lo que había en la "Plaza de Mercado" en el centro de Armenia, según presenciaron periodistas de la AP.
Hubo también denuncias de que grupos de delincuentes estaban asaltando a gentes en sus propias viviendas destruidas, atracando en las calles y en algunas carreteras cercanas a la zona del desastre, regaron tachuelas o crearon retenes para inmovilizar camiones y apoderarse de la ayuda enviada a unos 200.000 damnificados.
En la televisión se mostraron personas armadas con revólveres y pistolas dispuestos a rechazar los ataques de los vándalos y defender los bienes que se salvaron de la catástrofe.
"La situación está normalizada, desde el punto de seguridad y de abastecimientos", afirmó el general Fernando Tapias, Comandante de las Fuerzas Militares, al asegurar que habían cesado los saqueos que estallaron el miércoles y los ataques vandálicos que se prolongaron hasta la madrugada de ayer.
La situación más grave se vivió en Calarcá, población vecina de Armenia que fue destruida en un 75 por ciento por el terremoto que causó la muerte a 120 personas.
Allí grupos de delincuentes, incluyendo presos que se fugaron de la cárcel y tomaron el armamento de la guardia, se llevaron todo lo que encontraron en camiones, dijo ayer María Elena Mejía, secretaria de la alcaldía de Calarcá.
"Se llevaban joyas, ropa y de una supertienda se llevaron congeladores y todo lo que había", dijo Mejía entrevistada en Cali, a donde llegó a pedir ayuda, por la cadena radial Caracol.
En Armenia cinco policías resultaron heridos en sus enfrentamientos a bala con las pandillas de ladrones, entre quienes también hubo cinco heridos. Todos fueron atendidos en el hospital San Juan de Dios.
En algunos barrios de Armenia y Calarcá los damnificados se unieron para enfrentar ataques de delincuentes, incluso algunos que llegaron de poblaciones vecinas para lucrar de la tragedia, informó el general Rosso José Serrano, Director de la Policía.


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101 años de Panamá América

 
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