El canciller Javier Murillo de la Rocha admitió ayer que en Bolivia existe una situación política preocupante a raíz del mal estado de la salud del presidente Hugo Banzer, pero aclaró que no se está pensando en este momento en un sucesor del gobernante, quien está internado afectado de cáncer en un hospital de Washington.
"La salud de un primer mandatario siempre tiene connotaciones de Estado", dijo. "En ese sentido, la opinión pública en Bolivia ha reaccionado obviamente con preocupación".
Banzer fue internado el primero de julio en el Hospital Militar Walter Reed y los médicos le detectaron cáncer al pulmón y el hígado, según el ministro de Información boliviano Manfredo Kempff. Este calificó la salud del presidente como "grave".
Todo lo que se conoce de la salud presidencial proviene de las declaraciones de Kempff, quien se encuentra en Washington junto al presidente. Fuentes bolivianas dijeron que en esta semana se organizaría una rueda de prensa con médicos que atienden al presidente.
El canciller Murillo, preguntado si sabía de alguna nueva información de la salud de Banzer, dijo: "No. Primero, no soy un facultativo y segundo, estoy apenas llegando".
Kempff dijo el sábado que Banzer estaba "de buen ánimo y mucho coraje".