La búsqueda del ser humano para ser y sentirse mejor es tan antigua como el hombre. Todas las culturas, en un discurrir de aciertos y errores, buscan la manera de mejorar la calidad de vida de las personas y ofrecer bienestar. Cada día abrazamos con fuerza todo lo que el mundo nos pone al alcance para ser más felices.
Son muchos los que lo logran, pero también una gran cantidad que ni siquiera se entera de que hay técnicas y enseñanzas que nos sirven para vivir mejor, para disminuir nuestros sufrimientos y trabajar en nosotros enfermedades como los apegos excesivos y la ambición desbordada, el estrés, el egoísmo, la indiferencia, la incapacidad de vivir el aquí y ahora, entre muchos males que son nuestro día a día, y que nos impiden ser mejores seres humanos y disfrutar nuestro derecho a ser libres y felices.
Historia.
Fueron los orientales los que nos dejaron un legado de conocimientos que después de muchos siglos hemos practicado y acogido, mejorando de forma importante la calidad de nuestra vida.
Buena parte de esta herencia oriental nos la regala la antigua china, cuando en el año 475 DC se tiene como principal foco el Monasterio Shaolin, situado en la montaña de Song Shan al Norte de China y fundado por un monje llamado Batuo. Considerado por siglos el templo imperial donde los emperadores iban a orar y también eruditos, ministros y generales que al final de sus vidas se retiraban en busca de la espiritualidad. Un selecto grupo de discípulos se encargaba de mantener la continuidad de las artes Shaolin a través de los siglos.
Este templo fue quemado por el Ejército Ping durante la dinastía Jing, creyendo que allí se alojaban miembros revolucionarios fieles a la dinastía anterior. Muchos murieron y fueron muy pocos los que lograron sobrevivir, entre ellos, el monje y gran maestro Jiang Nam, quien escapó a Tailandia con la responsabilidad de buscar un sucesor para entregarle sus conocimientos de las artes Shaolin. De allí en adelante se han sucedido tres generaciones de estas artes hasta llegar a Sifu Wong Kiew Kit, actual heredero de cuarta generación y fundador del Shaolin Wahnam Institute.
Personaje.
Sifu Rama, protagonista de este reportaje, es discípulo de la Cámara Interna de Sifu Wong Kiew Kit y maestro Shaolin de quinta generación. Sifu Rama es el fundador de la Montaña Azul, el Centro Shaolin Wahanam Institute para América Latina ubicado en una maravillosa reserva natural de montaña en la vecina Costa Rica, en donde se enseña el Chi Kung Shaolin, el Wahnam Tai Chi Chuan, el Kung fu Shaolin y la Meditación.
En este reportaje nos enfocamos especialmente al Chi Kung Shaolin Wahanam por ser una práctica simple, eficaz y muy beneficiosa.
¿Qué es el Chi Kung? Es un arte de optimización del manejo energético, que permite hacer mejor uso de nuestra energía vital.
Es eficaz para mejorar la salud, disfrutar mayor vitalidad, serenidad y alegría espiritual, lo que trae muchos beneficios, entre otros la claridad mental, la capacidad de mantenerse atentos y relajados en situaciones estresantes y la toma de decisiones asertivas en tiempos difíciles como los que estamos viviendo. Esto se logra a través de técnicas simples y eficaces que proporcionan inmediata relajación física, mental y emocional, levantan el ánimo y generan abundante flujo de Chi, que no es otra cosa que la energía vital.
El Chi Kung se fundamenta en el paradigma de la Medicina Tradicional China (MTC), en la cual adquirió un lugar esencial mucho antes de la era cristiana. La mayoría de los grandes médicos de entonces, también eran maestros de Chi Kung. De acuerdo con la Medicina Tradicional China, el cuerpo humano está atravesado por un sistema de canales energéticos denominados meridianos y puntos de confluencia energética o dan tienes, similares a los chakras de la India. La popularmente conocida acupuntura, práctica reconocida por la OMS, es una de las terapias de la MTC y, al igual que el Chi Kung, se basa sobre el sistema energético de los meridianos.
Uno de los aspectos importantes del Chi Kung es generar un flujo importante de energía vital en el sistema energético. Y ello, no solamente para aumentar nuestra vitalidad, sino también para liberarse de los insidiosos bloqueos energéticos provocados en gran medida por una constante exposición al estrés, la ansiedad, el miedo y la tendencia a no procesar adecuadamente las emociones negativas como cólera, rencor, tristeza u odio, que se quedan en el organismo y no nos permiten disfrutar verdaderamente de la vida, aun teniendo las condiciones externas ideales.
El Chi Kung Shaolin Wahnam es considerado por los expertos como el del nivel más alto por su simpleza y por su eficacia. Quince minutos diarios de una práctica disfrutable es suficiente para obtener los mejores resultados, mucho más teniendo en cuenta el ritmo de la sociedad actual. Es particularmente útil para aquellas personas que están sometidas a altos niveles de estrés, ya que proporciona una gran claridad mental, un nivel energético alto, capacidad de experimentar alegría y, muy importante, no riñe con ninguna actividad y no tiene ningún carácter de tipo religioso o dogmático. Son simples ejercicios que después de practicados correctamente se sienten los resultados de forma inmediata.
Proximidad.
Para bienestar de los interesados cerca de ciudad de Panamá, en Costa Rica, en la región de San Isidro del General, a 1,400 metros de altura, en los límites del Parque Nacional del Chirripó, está el Centro “Shaolin Wahnam Institute” para América Latina, también conocido como “La Montaña Azul”, que dirige Sifu Rama con su esposa, Adelaida Nieto, quien fuera una gran actriz colombiana, escritora y que ocupó importantes puestos en el mundo de los libros.
Este lugar acoge con todos los estándares de comodidad, con comida gourmet sana y un ambiente que se mezcla íntimamente con la naturaleza, en donde los únicos ruidos que se escuchan son los pajaritos y el río que nos regala su canto a toda hora, con un silencio cómplice que permite la meditación. Las palabras de este lugar son magia, energía y gratitud para las personas que hemos podido vivir el amanecer en este paraíso.
El lugar es una simbiosis entre la mágica montaña y los habitantes de ella, en donde todo confluye para aprender estas artes Shaolin del pasado y las enseñanzas del gran maestro Sifu Wong Kiew Kit, quien visita una vez al año “La Montaña Azul” y nos transmite elementos de vida tan simples como cuando tienes sueño duerme y cuando tienes hambre come, metafóricamente hablando para poner las cosas aquí y ahora.
La naturaleza no hace fuerza, la usa. Sin embargo, nosotros nos inventamos una manera de vivir, en la cual casi permanentemente estamos “haciendo fuerza”. Hacemos fuerza para que las cosas sucedan o no sucedan, para amar y ser amados, para comprender y ser comprendidos, para llegar y partir. Hacemos fuerza para no tener miedo, para ser aceptados y valorados, para sentirnos buenos, para dominar la rabia, la pereza, los celos, la envidia. Hacemos fuerza para que tiempo y dinero nos alcancen, hasta para dormir y después para despertarnos hacemos fuerza, y para poder tener más fuerza, también hacemos fuerza. ¡Qué cansancio! Y cuán inútil es, porque de esta manera las cosas no salen bien, ni uno no sale bien de las cosas. Si seguimos así, podríamos cambiar la pregunta: ¿cuántos años tiene? por ¿cuántos años lleva haciendo fuerza?, escriben Adelaida Nieto y Sifu Rama en su libro La fuerza serena.
Y continúan: Es un desgaste absurdo porque la vitalidad que necesitamos está ahí disponible, es energía vital y cósmica que podemos aprender a utilizar: ese es el arte del Chi Kung. Cuando el empleo de una fuerza nos produce daño, quiere decir que estamos utilizando mal la energía, no la dejamos fluir con todo su potencial porque la bloqueamos con tensiones y resistencias de todo tipo.
Para hacer fuerza necesitamos fuerza, somos arrogantes, nos abraza el poder del dinero, nos hacemos unos guerreros pero del trabajo, y perdemos el equilibrio básico, y nos volvemos inarmónicos. Tan así es que somos rechazados por los demás y no nos damos cuenta. En nuestro ser interior solo pensamos en nosotros, y sin darnos cuenta nos rendimos al engaño, la envidia, el grito, la indiferencia y a la agresión sin contar que creemos alivianar la pesada carga que llevamos en el cuerpo, haciendo fuertes ejercicios que nos demandan dolor en los músculos, pero con cuerpos perfectos. O por lo menos lo que para nuestra miope visión es un cuerpo perfecto, llenos de músculos adquiridos a fuerza de pastillas y mezclas que nos venden para llegar a ser la envidia de quienes nos miran.
Al final, lo primero que se nos daña son las rodillas de cargar el peso del cuerpo “haciendo fuerzas” y el corazón nos cobra su cuota con ataques prematuros, y la calidad de vida se acorta porque no hemos aprendido a vivir el ahora, a renunciar a los pensamientos de mañana y centrarnos en nuestro ser como parte del cosmos, como seres infinitos en donde debemos ser la fuerza, pero serena.
Parecen palabras míticas, pero no lo son, son palabras producto de muchas valoraciones realizadas y ejercitadas por sabios orientales que sin duda no se han equivocado, prueba de ello que los chinos viven mucho más que los occidentales y que está demostrado los resultados inequívocos de la medicina china.
El principio de esta maravillosa práctica del Chi Kung Shaolin Wahnam como lo transmite Sifu Rama son las tres eses:
Sentir:Se nos enseña a pensar, razonar, analizar, pero no se nos enseña a disfrutar el conocimiento que trae consigo el hecho de sentir.
Soltar:En el momento que sentimos las tensiones, los miedos, la cólera, las tristezas, las angustias y la ansiedades es el momentos de soltar. No se trata de reprimirlas, sino de soltarlas. Sentir, Soltar…
Sonreír del corazón: Simplemente sonreír desde el corazón para que fluya la alegría de vivir, como algo natural y todo sonría en uno, hasta las células. Sentir, Soltar y Sonreír.
Al interiorizar estos principios básicos, iniciaremos un verdadero cambio para disfrutar la vida desde el corazón. Para que fluya la vitalidad sonriendo desde el corazón.
Sifu Rama estará en Panamá dictando un curso de Chi Kung Shaolin Wahnam los días 4 y 5 de junio próximos.