A pesar de que no se ha oficializado nada con respecto al futuro inmediato del 5 y 6, los rumores que circularon en los predios hípicos provocaron una inmediata reacción de propios y extraños.
No cabe la menor de que la mayoría de los apostadores no ven con buenos ojos el hecho de que se elimine esta jugada que viene a ser algo así como el "gordido" de nuestra hípica. Los argumentos que hemos escuchado hasta ahora para que se considere la eliminación de esta apuesta son risibles.
Por ejemplo, hay quienes dicen que el promedio de la jugada bruta en cada 5 y 6 se mantiene inalterable debido a que el público o los apostadores están aburridos. No creemos que nadie puede aburrirse de la esperanza de poder resolver o, por lo menos, apaciguar sus padecimientos económicos, con un acumulado que es asequible a todos.
La gente no se aburre del acumulado, sino de las carreras poco competitivas y el consecuente pago de dividendo irrisorios que desmotivan a que se hagan inversiones importantes en concepto de jugadas.
Sólo tendrían que remitirse a los tiempos cuando la programación de las carreras y la jugadas se hacía con más coherencia para informarse de que generalmente la apuesta del día igualaba el total acumulado o, por lo menos, era una cantidad superior al 25% ofrecido (acumulado).
Nadie que se precie de buen "jugador" apostará una cantidad elevada de dinero cuando en teoría las seis carreras válidas exhiben más de tres caballos con dividendos inferiores a los cuatro balboas.
Si se quiere dar un incentivo a los apostadores y mover un poco el dinero nos parece más recomendable reglamentar lo concerniente al "tope" del acumulado, distribuyendo parte del mismo cuando alcance una cifra que puede establecer la administración según su conveniencia.
Con esto el público sabrá que cada cierto tiempo recibirá parte del dinero y se garantiza que siempre haya un acumulado fuerte que despierte el interés de los apostadores. Se nos ocurre que cuando el acumulado llegue a 75 mil balboas se puedan repartir 25 mil y dejar el resto. O esperar que alcance los 100 mil y distribuir el 50%.
En ningún caso nos parece oportuno repartir todo el dinero y mucho menos eliminar el 5 y 6. Sería darle la estocada definitiva a las carreras nacionales, cuyo único atractivo es el 5 y 6.