Por primera vez, tuve la oportunidad de cubrir el Tour de Panamá 2010 y me quedó muy claro que, aunque suene extraño, en las provincias centrales se vive de forma apasionante el ciclismo.
Aguadulce fue el punto de partida en esta prueba que recorrió tres provincias y al momento de tomar la foto de llegada en la meta, me llamó la atención escuchar a señores y jóvenes locales debatir acerca de las posiciones y tiempos de cada competidor, lo que me hizo pensar que, a diferencia de la capital, el interés y el conocimiento de esta disciplina es mayor en el interior del país.
Personas que salían de sus casas al escuchar la sirena de la patrulla que escoltaba a los ciclistas ponían de manifiesto que viven este deporte. Entonces, si el ciclismo despierta tantas pasiones en el interior, ¿porqué no se hacen más eventos como este?
Uno de los organizadores me comentaba que la mayoría de los ciclistas tiene que esforzarse enormemente para poder conseguir una buena bicicleta, así como sacar tiempo para practicar y es por esta razón que muchos deciden no meterse de lleno, pero también me dijo que tanto el Tour de Panamá como La Vuelta Inernacional a Chiriquí busca llamar la atención de los patrocinadores para que, en un futuro, Panamá tenga un mejor nivel competitivo y la niñez gane mayor interés por el deporte.
Aunque ser ciclista no es fácil, la experiencia que gané con este evento es que las ganas de competir se sobreponen a todo obstáculo.