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En hora buena los partidos de preparación


En hora buena la celebración de dos partidos de preparación, uno es un hecho -Jamaica-, el otro está en veremos -Rumania-, para evaluar el desempeño de los jugadores del seleccionado nacional y evitar que se repitan los errores infantiles que ocasionaron dos de los tres goles de Honduras el domingo.
De nada servirá jugar ambos encuentros si no contamos, por lo menos, con un 75% del elenco titular que jugará contra Nicaragua. Significa que tan siquiera uno de los Dely Valdés y Percival Piggott se hagan notar en esos cotejos.
Entre más tiempo jueguen juntos, mejor. Recordemos que cuatro goles es la cifra mágica que necesitamos para acceder primero del grupo B y evitar el gasto que acarrearía el repechaje ante un equipo del Caribe.
Ojalá que estos encuentros sirvan al técnico uruguayo Miguel Mansilla, para evaluar el rendimiento de sus jugadores, realizar los ajustes necesarios y afinar la puntería de los delanteros, que tendrá que estar en su máximo punto el domingo 21 de mayo.
Muy tarde llegaron los encuentros? No, nunca es tarde para rectificar. Solo que queda el sinsabor de por qué ahora y no durante el mes entero que tuvimos para mejorar antes de enfrentar a Honduras.
A pesar de los argumentos de los dirigentes que el Rommel está cerrado para partidos amistosos y el fútbol panameño (ANAPROF) está fuera del calendario, Panamá jamás debió enfrentar a los catrachos sin un examinador previo. Todo un mes sin preparación internacional. Demasiado peso para nuestros jugadores.
Estoy convencido que los infantiles errores de los defensas istmeños en el partido ante Honduras, no se suscitarían si Mansilla tuviera un marco de referencia que precisamente ofrece los encuentros amistosos.
Esa innecesaria anticipación de Reynaldo Lewis en el primer gol y la falla de Rolando Palma en el segundo, constituyen la "punta del iceberg" de una estructura que necesita con urgencia un calendario organizado de partidos de preparación.
¿Por qué los dirigentes del fútbol nacional fallan en cuestiones tan elementales? No puede ser que por fallas de la cúpula de las comisiones que rigen la Federación Panameña de Fútbol, la selección absoluta no pueda conservar un resultado ganado el 2 de abril más por fuerza y voluntad de los jugadores criollos, que por orientaciones técnicas.
Es cierto que Honduras tan solo pudo jugar con Nicaragua después de perder ante Panamá el 2 de abril, pero sus jugadores, profesionales todos, mantenían el ritmo de competencia en sus respectivos clubes. Los panameños no.
Por más esfuerzo que realizó el uruguayo Miguel Mansilla, jamás tuvo un marco de referencia concreto y palpable para evaluar el verdadero rendimiento de sus pupilos en todo el mes. Se basó exclusivamente en la experiencia y optimismo de los muchachos, dos elementos psicológicos fundamentales y complementarios en un proceso, pero no suficientes para el éxito.
En el partido del domingo quedó evidenciado la triste realidad de un fútbol que, con tanto potencial interior, no es capaz de mantener un resultado, precisamente por no tener esa brújula mágica, que sólo se obtiene a base de preparación y seguimiento de las altibajas de los seleccionados.
De nada sirvió la mentalidad y actitud ganadora de nuestros jugadores, que no tienen que cargar con la responsabilidad de la derrota. Si sólo el optimismo fuera suficiente, entonces no serían necesarios los partidos de preparación.
La prioridad es la "sele". Todavía estamos en carrera. Sus integrantes están en posición de exigir a los dirigentes lo necesario para entrenar adecuadamente y prepararse sin ningún inconveniente. Demuestren que están capacitados para sus cargos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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