en disfrutar lo que se hace
- “Lastimosamente, en Panamá la mayoría de los docentes que ingresan en el área educativa es porque no los aceptan en otras carreras y eso da lástima porque cuando tú haces las cosas por vocación las disfrutas’.
- Rufino Rodríguez
Rufino Rodríguez Tuli es hijo de una mujer de origen ngäbe, cuya condición de analfabeta es la consecuencia de no haber pisado una escuela, y de un agricultor que apenas terminó la escuela básica. Hace poco, los reflectores giraron hacia este maestro de 31 años, luego de ganar un premio internacional que le permitirá representar al país en el concurso mundial de innovación tecnológica, que se realizará el 28 de noviembre en República Checa. Pero al decir de este joven educador que nació en un pueblo rural de Veraguas en medio de la nada y que está a las puertas de convertirse en abogado, antes del premio hay toda una historia de esfuerzo, trabajo y superación.
El galardón que obtuvo, por su proyecto ‘No más clases aburridas’, tiene sus antecedentes en el vertedero de La Chorrera, en donde hace unos años, en un sector llamado Playa Chiquita, se propuso llevar adelante un cambio y ‘sacó de la basura’ a 25 niños entre 6 y 15 años cuyas vidas -antes de Rufino- tenían la miasma como único horizonte.

Ahora, el maestro que tiene como centro base la escuela Pedro Pablo Sánchez (PPS), espera expandir el alcance de su proyecto y, eventualmente, llevarlo a Playa Chiquita en donde ya existe una escuela y recientemente llegó la luz, pero la brecha digital es notable. “Muchos allí, a pesar de estar a solo 20 minutos del centro de La Chorrera -dice- nunca han visto una computadora”.
¿Cómo se vincula a la carrera de educador?

En el lugar donde yo nací son muy pocas las personas que siguen estudiando. Como es un lugar rural, la mayoría decide seguir en el campo, no seguir estudiando. Tuve la oportunidad, gracias a familiares, porque tengo quienes viven en las áreas urbanas y decidieron darme la oportunidad para que estudiara. Inmediatamente llegué al VII, me decidí - porque yo desde pequeño quise ser maestro, ya que era la profesión que nosotros más idolatrábamos. Los educadores eran lo máximo, así que de algún modo te crean la mentalidad de que ser educador -allá no conocemos abogados, ingenieros o arquitectos- solamente la carrera docente, entonces decidí ser docente. Me gradué en el año 2000 de la Escuela Normal, la segunda promoción de la Superior en ese entonces.
Cuéntenos su experiencia inicial como maestro.
Muy joven, a los 18 años, en una escuela rural de Capira, en Río Indio, Los Chorros. Tuvimos la oportunidad de trabajar en un multigrado en una comunidad muy lejana, después de 3 años allí, donde uno da sus primeros pasos y aprende mucho, se me propone el proyecto de Playa Chiquita, que es la comunidad del área del vertedero, y de allí nos ubicaron acá en el Pedro Pablo Sánchez.
Entendemos que Playa Chiquita es algo especial
Sí. Cuando me dijeron que me iban a ubicar en una escuela cerca del área de La Chorrera, pensé que iba haber mayores facilidades. Pero después me di cuenta de que no existía la escuela, era para darle clases a los niños en el mismo basurero. Tuve la oportunidad de hacer una obra social muy importante. La misma consistió en dar clases a los niños del vertedero de aquí en La Chorrera y tuve la gran dicha de ser el primer docente en esa escuela. Comenzamos con 25 niños que iban a la basura y no eran atendidos. Por eso yo le digo a la gente que el premio ha traído mucho éxito, pero atrás hay una trayectoria muy bonita y vamos a extender nuestro proyecto hacia allá, hacia esa comunidad.
¿Cuál ha sido la suerte de toda esa iniciativa y de la escuela?
Yo sigo yendo. Hay un lazo que nos une, un sentimiento, un aprecio hacia los niños y todavía apoyo en lo que pueda conseguir para la comunidad. Hace poco enviamos una solicitud a Medcom para que nos apoyara con su programa 'Apóyate en mí' y tuvimos la gran suerte de ser seleccionados para el primer proyecto de ellos y ya tenemos electricidad que era un sueño para la comunidad, ya la tenemos.
¿Ha tenido progreso algún estudiante de esos que usted 'sacó de la basura'?
La mayoría estaba sobre la edad. En 2004, cuando empecé a atender por allá, eran niños de entre 6 y 15 años que no sabían leer ni escribir, eran completamente analfabetos, por eso era necesario intervenir allí. Los que ya tenían sobre la edad solamente aprendieron a leer y escribir, hicieron su familia y se fueron, porque solo necesitaban esa herramienta. No vamos a ver frutos pronto, es un proceso. Actualmente, ellos están cursando IV año en los colegios de acá (del centro) fundamentalmente en carreras técnicas, incluso hay una que se fue a la Normal porque quiere ser maestra, así que eso lo vamos a ver dentro de unos años. Lo cierto es que ya tienen aspiraciones y metas. Que niños que no tenían aspiraciones más allá de la basura y que ahora tengan otra perspectiva es algo grande.
¿Cómo llegó a su puesto actual en la (PPS)?
Con el programa del Meduca que se llama 'Entre Pares', que es en el que los docentes capacitan a otros docentes. Llegamos con ese programa dando tecnología docente a los profesores. Este año, el Gobierno empezó a otorgarle computadoras no solo a los estudiantes, sino también a los profesores. De ahí surge la idea inicial, que no lo hice pensando en el concurso. Lo hice porque me llamaba la atención que, pese a que los jóvenes y los profesores tenían las computadoras, no les estaban sacando el mayor provecho.
¿Qué estrategia se empleó para alcanzar empatía con todos?
Iniciamos con la creación del CSI (Cuerpo de Solidaridad Informática), que es donde nos nace la idea del proyecto "No más clases aburridas", que da la idea de utilizar los recursos que les entrega el Gobierno y que los profesores lleven la tecnología al aula. La realidad es que en muchos colegios, los estudiantes tienen las computadores, pero no las están utilizando en el colegio. Están haciendo todo menos la parte educativa, y el proyecto lo que pretende es que se utilicen los recursos que está dando el Gobierno, de forma adecuada y en el aula.
En la práctica, ¿cómo funciona?
Seleccionamos cinco profesoras de distintas materias. Se conforma el grupo de manera voluntaria, y una vez aceptan se les informa que la intención es llevar el programa tecnológico de forma gratuita al aula para dar sus asignaturas a través de una aplicación que ofrece la computadora. El siguiente paso es capacitar a los profesores en el uso de la aplicación. Fueron 14 aplicaciones que iban desde cómo hacer mapas conceptuales, videos, tabulaciones, etc.
¿Y cómo adquirió usted estas competencias?
Primero empíricamente y después Microsoft nos formó. Hace 2 años tuvimos una capacitación intensiva del personal de Microsoft como parte del programa 'Entre pares'. En vez de poner a ingenieros a enseñar, nos capacitaron a nosotros que, como maestros, podemos trasmitir con facilidad los conocimientos a otros docentes y a los estudiantes, y ese ha sido el éxito. Y para llegar a los estudiantes, nos apoyamos en los grupos CSI porque hay una unidad en cada salón que ayuda a los compañeros a utilizar las aplicaciones.
¿Qué hay más adelante?
Bueno, el concurso o la categoría en que competimos en Perú tenía por tema cómo “romper la brecha digital” y aquí en donde estamos no se cumple eso, así que lo que vamos a hacer es llevar el proyecto a Playa Chiquita, donde apenas llegó la luz, y la gente ni siquiera ha visto una computadora.
¿Tienen algún balance sobre los efectos que ha tenido el proyecto hasta el momento en la PPS?
Estamos tabulando ahora que sacan todos los promedios, a ver si ha habido alguna diferencia en el rendimiento. Tenemos muchas entrevistas con los jóvenes sobre cómo eran las clases de antes y las diferencias de ahora. Ellos dicen que eran tediosas y aburridas y que ahora son divertidas y aprenden mejor. Dicen que lo chévere del proyecto es que antes las profesoras se dedicaban a dictar o escribir, ahora nos traen otras aplicaciones diferentes para estudiar. Ellos están contentos y queremos darles seguimiento para que el proyecto no muera. No queremos que el proyecto se aplique y se acabó. Lo que queremos es ampliar la cobertura en el colegio, llevándolo a más estudiantes y profesores, y una vez tengamos los resultados, podemos mostrarlos para que otros colegios lo apliquen.
¿Qué futuro le ve a todo?
Mire, Panamá está caminando en una buena dirección. Yo veo el sistema educativo encaminado hacia mejores días. La parte de la tecnología no lo es todo; a veces cometemos el error de decir que la tecnología va a reemplazar los textos, no es así. Pero el docente debe apoyarse en esas herramientas para mejorar su labor. A nivel regional hay un entusiasmo y yo quiero aprovecharme de ese entusiasmo que existe entre los docentes para motivarlos y animarlos.
Usted es joven (31 años) le es más fácil aceptar los cambios.
¿Cómo ha sido el proceso con los que no son tan jóvenes?
La mayoría lo ha tomado de buena manera. Lo que pasa es que a veces vamos con la idea de que aprender tecnología es de la noche a la mañana, pero ese es un proceso extenso que se va dando poco a poco, que requiere de mucho entusiasmo. Hay que ser humilde y aceptar que los jóvenes a veces manejan mejor los equipos que nosotros. A veces nos limitamos, pero tenemos que darnos la oportunidad. En Panamá tenemos un problema de autoestima. Pensamos que estamos más mal que todo el mundo, que todo lo nuestro no sirve y no es así. No somos lo máximo, pero estamos encaminados bien en comparación con otros países, en materia de tecnología.
¿Cuál o cuáles han sido sus pilares en todo esto?
Detrás de mí hay un equipo valioso muy grande. Profesoras y estudiantes de la Pedro Pablo Sánchez, la administración, el Ministerio de Educación. Acá solo tenemos que hacer valer nuestras ideas, y el Meduca nos apoya. Exhortamos a todos los docentes que tengan una idea innovadora que se acerquen y lo hagan valer ante el ministerio.
¿Conforme con lo alcanzado hasta ahora?
Yo pienso que si yo naciera nuevamente y con la experiencia que he tenido, volvería a ser maestro, porque es algo muy bonito, lastimosamente en Panamá, la mayoría de los docentes que ingresan en el área educativa es porque no los aceptan en otras carreras y eso es una lástima porque cuando tú haces las cosas por vocación, las disfrutas. Yo les digo a los profesores que para mí ir a trabajar no es trabajo, para mí es disfrutar. Ahora estoy incursionando en otra carrera, porque los docentes debemos conocer de todo un poco, uno debe actualizarse, hay que estudiar mucho, aprender mucho y en eso estamos.
Muchos ven al Meduca como adversario
No es nuestro adversario. Es el lugar donde trabajamos. Muchos docentes dicen que el sistema no sirve, entonces yo les digo que si el sistema no sirve, tampoco servimos nosotros porque somos pare de él y no es así.
¿Milita usted en algún gremio magisterial?
No.
¿Por qué?
Porque estoy enfocado en otra área. No es que no esté de acuerdo con ellos. Yo siento que cada uno tiene su rol, y si algún día tengo que incursionar en alguno, lo haría, pero hay que ser muy responsable. Para estar frente de algún gremio, tú tienes que ser una persona con trayectoria y que sirva de modelo para los demás. Uno no puede estar diciendo que las cosas se están haciendo mal si uno no empieza por uno mismo.