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En pos de la gloria


Alá, su Dios, es la fuerza moral que guía y sostiene su vida. Miguelito Callist confía en Él y en sus designios para alzarse con la victoria ante el también panameño Wilmer Gómez y poder aspirar a un título nacional.
Un breve tiempo en la habitación 814 del novedoso Hotel Veneto, nos permitió conocer otras facetas del joven pugilista. Hace algún tiempo en los Estados Unidos conoció a un amigo apodado "Siervo del paciente", quien le habló sobre del Islam y le regaló el Corán, libro que engavetó por siete meses. Un buen día comenzó a estudiarlo" y descubrió que él era muy capaz y que llegaría lejos. Puso en práctica lo aprendido, y hoy se considera "mejor que ayer".
Para él haber crecido en el barrio de Arco Iris, Colón, "tirando puñetes" desde los 7 años de edad, lejos de entristecerlo se convierte en una experiencia que le enseñó a abrir los ojos frente al dantesco escenario de la miseria y pocas oportunidades que le esperaba. Pese a todas las peripecias durante su infancia y adolescencia, se graduó de sexto año de educación media.
Sin cortapisas dice que "en Colón no hay gente mala... lo que realmente existe es una total ignorancia, inmoralidad y falta de modelos que nos enseñe a caminar. Yo me sentía como en un tanque de cangrejos, donde los que estaban abajo trataban de halarme para hundirme".
Sus reflexivas palabras van acompañadas de un importante mensaje de fraternidad para su gente, a quien dice que hay esperanza, y que todo está en la voluntad de querer ser diferente. Sustenta su pensamiento en los hermanos Valdez y al expresidente Basilio Lakas y otras personalidades del país que provienen de la provincia.
Admite que en ocasiones no escuchó consejos, ni siquiera los provenientes de su esquina del ring, pero su fuerza interior jamás lo abandonó. Ahora, motivado y visiblemente relajado, vislumbra que cuando sea campeón mundial, retendrá su título y radicará en la Costa Atlántica para ser un ejemplo de las futuras generaciones.
Miguelito Callist pese a que viaja constantemente hacia Estados Unidos para su preparación física en el Gimnasio Gleason’s, Nueva York, aduce que sus raíces caribeñas le hacen sentirse orgulloso.
Héctor Roca, entrenador de Callist, de otros boxeadores y de estrellas de cine, ve en él a un boxeador fuerte y enfocado en ganar a su contrincante. El entrenador de la actriz Hillary Swank (Million Dollar Baby), llegó a Panamá el pasado fin de semana para seguir con la rutina de ejercicios que requiere el púgil para convertirlo en un campeón mundial.
Roca, aunque conocía a Miguelito con anterioridad apenas tiene dos años de estar trabajando con él. La preparación del boxeador ha sido en el gimnasio Gleason’s en Nueva York.
El famoso entrenador panameño hizo campeón al pacoreño Victorio Abadía, y espera hacer lo mismo con Miguelito.
El Gleason´s GYM es el lugar donde hace 26 años inició otra faceta de su vida que le ha dado muchas satisfacciones.
En su último encuentro, realizado en la provincia de Chiriquí, el boxeador panameño se enfrentó a Luis Samudio a quien venció por nocaut técnico en el octavo asalto. Callist confesó que en algunas ocasiones no ha seguido las instrucciones de su esquina.
Se cataloga como un fanático del cine y amante de la buena lectura. Pensó que su destino sería el béisbol, pero las condiciones económicas de su familia decidirían otra cosa. "Lloré y lloré porque mis padres no tenían recursos para que perteneciera a la liga nacional, el dinero comanda todo... pero con el tiempo comprendí que el boxeo era mi meta", recordó.
¿Y qué hay sobre asuntos del corazón? Una sonrisa pícara antecedió su respuesta: "mi novia vive aquí en Colón, pero aún no hay planes de matrimonio".


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209957
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América