La supuesta negligencia de los veterinarios encargados de aplicarle la eutanasia al caballo “Kentucky Brandy” fue la causa de que no se le matara de la manera adecuada para su caso. Ese es el argumento presentado por la Asociación Amigos de los Animales y la Naturaleza (AAAN) en ese incidente que fue denunciado ante la Fiscalía Auxiliar.
“Nadie tiene ningún interés político ni mucho menos se quiere molestar a la administración (del Hipódromo Presidente Remón) con esto”, manifestó el miembro de esa agrupación, Francisco Reyes. “Creo que lo razonable, con sentido común, es que tengamos una eutanasia correcta, practicada con profesionales que sepan aplicarla y que se certifique la muerte del animal”.
La situación.
Reyes recordó que escuchó del caso por medio del dueño del ejemplar, Jacinto Navarro, por lo que decidió investigar el hecho.
“Hablé con un ayudante que estuvo presente y me dijo cómo vio que la eutanasia que le practicaron al caballo no había surtido el efecto adecuado y que éste, al irse los veterinarios, comenzó a dar señales de vida”, precisó.
El integrante voluntario de la AAN agregó que, en su pesquisa, comprobó que los veterinarios encargados de sacrificar a “Kentucky Brandy” utilizaron el químico Pentobarbital Sódico que no es adecuado para ese tipo de procedimiento.
“Estos veterinarios fueron irresponsables al abandonar el caballo y no certificar su muerte. Además, utilizan un químico que no es el adecuado para que un caballo excitado, que se fracturó después de una carrera, pueda tener una muerte buena, que es lo que significa la eutanasia”, puntualizó.
Reyes opinó que los veterinarios implicados, Magdaleno Villarreal y Guido Tuñón, deberían recomendar cuáles son los mejores medicamentos para darles muerte a los ejemplares.
“Hay que buscar la manera de que la gerencia del hipódromo se acoja a lo que dictan los reglamentos internacionales de eutanasia”, sentenció.