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En Roma nace una leyenda

Se sobrepuso al arreón inicial del Manchester, cortado de raíz por el gol de Eto’o. Messi sentenció en la segunda parte.


En otrora el emperador romano se levantaba. El ‘Coliseo’ entraba en mutis. Y con su dedo pulgar decidía la vida del gladiador derrotado. Ayer el Barcelona no esperó esa señal, ni siquiera miró al palco, tomó a su rival, lo desarticuló, lo venció y lo aniquiló sin piedad...

Y es que aquel rectángulo inició como una obra del famoso realismo inglés, luego se trasladó, desde el minuto nueve, al fantástico mundo africano, ese continente nacido para hacer atletas y, de allí en adelante, fue una obra española al estilo de sus tres artistas Picasso (Iniesta), Goya (Xavi) y Dalí (Puyol). Todos (los seis) nacidos en España.

Porque el fútbol es un arte, complicado, que arranca por la media cancha, se consume en las arremetidas estrepitosas de sus figuras y culmina en goles, esos dos goles que aún retumban en la mente de los hinchas del buen fútbol.

 

Gran partido de la dupla Iniesta - Xavi, lo sabía Guardiola y apostó a ella; lo sabía Ferguson que miró a su tropa y no vio cómo pararlos.

A esto agreguemos a Messi, genio y figura, ese pequeñín tan brillante que hasta un gol de cabeza marcó, eso lo dice todo: hambre de ganar.

Todos lo saben, es realidad: el mejor Barcelona de todos los tiempos.

 

No por el gusto son el primer equipo español en alcanzar el triplete, ese trebol del que tanto hablamos: Champions, Copa del Rey y Liga.

Porque fue un baile sobre el Ferguson Team, ese equipo que metía miedo y que al final terminó asustado. Los tantos fueron de Samuel Eto’o, al minuto nueve, y de Messi al 70, este último fue la cereza en el pastel, el perfume en la oficina o el beso en la primera cita.

Porque el Barcelona no tuvo miedo, fue superior en su estilo, en su fundamento, desde la primera línea (Víctor Valdés), su defensa, mediacancha, delantera, banquillo... hasta el balón parecía tener un complot catalán.

 

Esta historia no merece crónica. No hay fórmula humana de narrar 90 minutos de sinfonía blaugrana. Es una lástima por la otra mitad, de la cual sólo Cristiano Ronaldo parecía rescatar el fútbol que tanto vendían los medios europeos como terrorífico. ¿Qué hizo Rooney? ¡Nada! se desdibujó. Y Ji-Sung Park no fue ni la sombra de su fútbol (¿por qué no fue titular Carlitos?).

Y es que Ferguson lo sabía, que era el lobo, pero su soberbia lo hizo morir con su equipo y meter a Tévez, tarde, y a Berbatov, también tarde.

Así es el fútbol, la vida y todo, como a Salomón... tanta sabiduría también te hace daño.

 

Salud al campeón.
El mundo mediático se volcó a celebrar la victoria. Hasta en Madrid, ciudad deportivamente rival.

AS y Marca no dudan en darle loor al emperador. Los primeros titulan Triplete y en la nota Ángeles y diablos, haciendo alusión a la obra de Dan Brown, polémica por su contenido pero vacía por su realidad.

Marca, el referente mundial en deportes, El Imperio Azulgrana lo Conquista Todo. En referencia a lo que inventó Heródoto (No Confucio).

Los goles.
Cuando la tropa inglesa arremetía con su general Ronaldo, el campo de batalla se ponía difícil, fueron unos primeros minutos de sustos, de eso ya nadie se acordará... luego llegó Eto’o, ese león dormido, pero así son los grandes, se levantan en las citas históricas, pareciera que lo planean, que es su deseo hacerlo así, como Romeo o como DiCaprio en Titanic...

Y no había mejor escenario que la final de la Champions.

Y cuando a un equipo como el Manchester remontar un gol no es imposible, hacía falta el 2-0... para consolidar un deseo, pues todo se vendía como Ronaldo vs Messi. Y ante la caída de la tropa inglesa faltaba el toque genial, el momento final de la película. Como esa frase final de “Lo que el Viento se Llevó”, el primer beso de “Cinema Paradiso” o la primera carrera de Forrest Gump.

Así fue, cuando Messi se encontró ese balón en el área, era como esos niños que ven el pastel y se relamen... ese es Messi, ya me lo imagino en su mente... Era su momento, la pelota caía eran miradas de amor...

Su frente se hacía inmortal, sabía lo que vendría, era el gol, la Champions, el trebol, era la fama, la gloria, la leyenda, su leyenda, era el Balón de Oro, el trofeo FIFA, lo era todo, como aquellas tardes en Rosario... todo pasó por su mente...

Su llegada a Barcelona, cuando era un niño, sus goles en Argentina, el Mundial Sub-20, la medalla de Oro Olímpica, su padre sentado a su lado en el avión orando porque el Barcelona le pagara el tratamiento médico para que creciera... todo esto y más... más... todo pasó por su mente... es Messi, es Messi... el mejor del mundo!!!

Y el gol llegó, como poesía para los enamorados, como copa de vino para los bohemios... el gol llegó y lo demás fue actuación.

Esto es la Champions, esto es Roma, esto es fútbol... el deporte más espectacular del mundo y un poquito más allá... Gracias Barcelona... el planeta lo necesitaba.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América