El primero de mayo debería ser un día de reflexión, no de fiesta.
La historia de los "mártires de Chicago", piedra basal de este sacrificio, nace en 1886, cuando miles de obreros y trabajadores luchaban por las actuales ocho horas diarias de labor, en sustitución de las 12, 14, y más horas a que les obligaban los ricos empresarios de la época.
Por fortuna, tras la sangre injustamente derramada, la conquista social triunfó.
Durante nuestra juventud, no se hacían espectáculos deportivos este día. El tiempo pasó, y, tras una breve alocución de cada vez menos participantes, el 1o. de mayo ha dejado de ser lo que debiera. Las nuevas generaciones de países como el nuestro, ni siquiera conocen quiénes fueron Federico Engels y los otros mártires.
De ahí que la tarde y la noche de este día, es en Panamá, por la estrategia globalizadora en que vivimos, un día feriado, no laborable, festivo. El béisbol con las últimas interrogantes acerca de quién es el mejor --¿Los Santos o Veraguas?--, y el fútbol que, también sin un favorito definido, se acerca al final del Torneo Apertura de ANAPROF, tienen las mayores preferencias de la población. Además, la televisión por cable, nos acerca variados eventos del baloncesto de la NBA, el tenis, el golf, el béisbol de Grandes Ligas, la hípica, el motocross, cuyas imágenes pueblan esta mañana, las páginas deportivas de los diarios.
Por sólo 35 centavos.