Tras una etapa de sobresaltados diálogos que se prolongó por cuatro meses, el próximo jueves el gobierno del presidente Andrés Pastrana y la principal guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista), iniciarán formalmente la etapa de negociaciones de paz, que admiten será larga y difícil.
El acuerdo de emprender las negociaciones fue suscrito el domingo entre el mandatario conservador y el líder de las FARC, Manuel Marulanda ("Tirofijo"), en una sorpresiva reunión que sostuvieron en las selvas del sur del país.
En el más absoluto secreto, Pastrana viajó a entrevistarse con "Tirofijo" en el caserío de Caquetania, departamento de Caquetá (sur), dentro de los 42.000 Km2 que el mandatario entregó al dominio de las FARC desde el 7 de noviembre del año pasado para lograr que el grupo rebelde se sentara a dialogar.
Este encuentro fue el segundo que sostuvieron. El 9 de julio del año pasado ya lo habían hecho cuando Pastrana, tras ser elegido presidente de la República pero sin haber asumido el cargo, en un hecho sin precedentes viajó a uno de los campamentos de las FARC y se entrevistó con Marulanda.
Pese al anuncio del inicio de la etapa de negociación a partir del próximo jueves, el mandatario no se ha pronunciado al respecto, pero en el comunicado divulgado la noche del domingo anunciando las negociaciones, se advirtió que "requiere del tiempo necesario para sentar las bases de una paz verdadera y duradera".
Para tal fin, Pastrana y el líder de las FARC anunciaron que de "común acuerdo se conformará un comisión internacional de acompañamiento que permita servir de verificadora para superar cualquier inconveniente que se pueda presentar".
Sobre las negociaciones de paz gravita un delicado y sensible problema: la demanda de las FARC de canjear a más de 300 militares y policías en su poder -algunos desde hace más de un año-, por 500 guerrilleros que están encarcelados.
Peses a los obstáculos presentados, el inicio del diálogo ha sido acogido con satisfacción y esperanza entre los medios políticos del país.
Colombia "tiene una oportunidad histórica para acercarse a la paz", dijo la ex ministra de Relaciones Exteriores María Emma Mejía, una de las delegadas presidenciales en las conversaciones con la principal guerrilla del país y corredactora de la agenda común de negociación.
El presidente del Senado y también delegado presidencial, Fabio Valencia, manifestó que "el acuerdo del Gobierno y las FARC es un hecho histórico que supera todo intento del pasado por pacificar el país".
"Aunque la negociación será un asunto exclusivo de los colombianos, la comisión internacional será definitiva para mantener los controles durante el diálogo en la zona neutral" del sur del país, dijo a los periodistas el presidente del Congreso, Fabio Valencia.
A su vez, el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Alberto Giraldo, y el ex canciller Augusto Ramírez, miembros de un comité privado que impulsa la salida negociada para el conflicto, coincidieron en que la comisión internacional "hará mucho bien" al esquema de paz.
Ramírez actuó como observador en el proceso de pacificación de El Salvador, a nombre de las Naciones Unidas.