Detractores de Augusto Pinochet ganaron ayer martes una batalla legal ante los tribunales británicos en su intento por lograr que el ex dictador chileno sea sometido a juicio por cargos de tortura.
La Corte Suprema británica dijo que considerará el mérito de una solicitud del gobierno belga y seis grupos defensores de los derechos humanos opuestos a la decisión británica de que Pinochet no está en condiciones de salud para ser juzgado y que se le debe permitir el regreso a Chile.
Tres jueces de la Corte Suprema aceptaron el pedido de revisar la decisión del ministro del interior, Jack Straw, quien apoyado en un informe médico dijo que Pinochet, de 84 años, no deber ser extraditado a España.
"Estamos muy felices, saludamos la decisión y ahora veremos lo que dice la corte sobre el caso", dijo una portavoz de Amnistía Internacional.
Bélgica y los seis grupos defensores de los derechos humanos habían pedido ver la evidencia en la que Straw se basó para anunciar su "inclinación" a liberar a Pinochet, detenido en Londres desde hace 15 meses a pedido de un juez español.
Los demandantes afirmaron a la justicia que en la medida en que no se les permita ver los reportes médicos, no están en condiciones de disputar la decisión de Straw.
"Este es otro triunfo de la justicia británica", dijo Reed Brody, del grupo estadounidense de derechos humanos Human Rights Watch, que participa en el reclamo.
"Esta es una victoria para el debido proceso, y para el derecho de las víctimas de Pinochet de que su reclamo de justicia no se viera impedido por una evidencia secreta examinada a puertas cerradas", destacó.
Confiado en que la batalla ahora está lejos de concluir, dijo que "el avión se puede ir de regreso" a las Bermudas, aludiendo a la aeronave militar chilena que llegó a Gran Bretaña para recoger a Pinochet, luego de estar previamente en esas islas.