Las selecciones absolutas de El Salvador y Panamá, (o al menos una caricatura pintada por un primerizo, de lo que quedaba de ellas, sin la mitad de sus titulares), se enfrentaron en el “Cuscatlán” y acordaron un empate a cero, que deja a todos conformes.
Para el técnico mexicano Carlos De Los Cobos, fue una tregua, a varios insucesos; para el debutante Alexandre Guimaraes fue un buen estreno.
En el plantel local, no estuvieron los jugadores de Firpo y FAS, lo que obligó al estratega a llamar sobre la hora, a seis nuevos componentes para cumplir con el encuentro amistoso.
De la ausencia de nuestros “legionarios” hubo palabras de censura para Canales, por preferir jugar por el Alianza, y no para esta selección. Estoy en total desacuerdo con ellas. Existen fechas llamadas “días FIFA” donde los jugadores deben acudir al llamado de sus combinados, si es que son llamados y si así lo desean. Pero no es obligación de ningún futbolista estar en la selección, que, es un representativo de la Federación y no de la patria, por más que se ejecuten los himnos nacionales y se monten espectáculos circenses para mantener encendida la pasión por el deporte.
Canales declinó su llamado a la selección, porque el partido para el cual se le convocaba, era nada más que un simple y mero amistoso. Su club, Alianza, se jugaría, 24 horas después, algo muy importante, con el Luis Ángel Firpo, y, ya lo ven: Alianza ganó 3-1, avanzando a las semifinales con el FAS; y el primer gol, trascurrido apenas un minuto de juego, lo anotó precisamente el ariete panameño, luego del cobro de un tiro de esquina que encontró el oportunismo de la “cabeza de oro” de Anel Alejandro Canales.
Felipe Baloy estuvo hasta horas antes disputando en México una Liguilla; Blas Pérez, estará mañana en el “General Santander” ante el DIM de Colombia, buscando poner al Cúcuta Deportivo en la final de la Copa Munstang.
Cuando llegue la Copa de Naciones de UNCAF, la Copa de Oro de la CONCACAF (¡ojalá!) y las eliminatorias del Mundial Sudáfrica’2010, entonces sí, debemos estar todos con la tricolor, prestigiados por los lauros obtenidos en el exterior.