El acumulado del 5 y 6, sin contar la programación de anoche, sigue escalando a niveles sin precedentes, lo mismo que la calidad de las carreras. Sin ánimo de ofender, las competencias de aquí ya se parecen a las de Puerto Rico.
Aquello de la mejora en la bolsa de premios, si bien es cierto ha traído algunos caballos de regular calibre, todavía no alcanza para propiciar carreras con un promedio de participantes decente, como tampoco han sido capaces de conquistar el gusto y la atención de los apostadores.
En estas condiciones el acumulado del 5 y 6 es una plataforma sobre la cual están “subsistiendo” las carreras locales, pero cuando reviente ese globo volveremos a la realidad.
Es evidente de que las malas prácticas como “prestar” caballos para configurar grupos y las carreras de siete caballos que se presentan en el Programa Provisional, que a mitad de semana se reducen a cinco y que el día de la carrera a duras penas llegan cuatro a la gatera, siguen siendo un mal, pese a los “buenos premios” y de los “nuevos caballos”.
Dentro de una semana cruzaremos el ecuador de la temporada 2012. Los reportes sobre las apuestas, no solo en el hipódromo, sino en otros juegos de azar, exhiben cifras halagüeñas, pero no es para cruzarse de brazos y cantar victoria porque a toda burbuja le llega su soplo para hacerla estallar.
El punto es que ya los apostadores han advertido de que invertir mucho dinero en un formulario del 5 y 6 es como gastar pólvora en gallinazo, porque con las carreras anémicas que hay, las posibilidades de acertar los seis ganadores de manera solitaria es una quimera.
Esto no va a ser para siempre y ahí es donde queremos apuntar: ¿Y después del acumulado, qué?
Alguien saltará y dirá que si se lo ganan, como la cifra está en casi 400 mil dólares, y debido al sistema de repartición y acumulado, quedará una cifra importante para recomenzar a agrandar la bola de nieve. ¿Así, quién no?