El presidente chileno Ricardo Lagos entregó ayer al jefe de la Corte Suprema un informe sobre el supuesto paradero de más de un millar de detenidos desaparecidos durante el régimen de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990.
Los datos, aún inéditos, fueron el resultado de un acuerdo suscrito el año pasado entre militares y abogados de derechos humanos, para intentar zanjar las fuertes divisiones que imperan todavía entre los chilenos por los crímenes cometidos durante la dictadura.
En un maletín de color marrón oscuro, Lagos entregó al presidente de la Corte Suprema, Hernán Alvarez, los datos de un número no determinado de casos de desaparecidos, que fueron recopilados por los militares y varias comunidades religiosas, entre ellas la católica y la evangélica.
Con los datos en poder de la justicia, la Corte Suprema deberá designar ahora jueces especiales para investigar la veracidad y, si procede, procesar a los presuntos implicados en los casos de desaparición.
Lagos, quien dará un mensaje al país la noche de hoy sobre el tema de los datos, había fijado hasta ayer el plazo para la recopilación y entrega de los antecedentes de los desaparecidos.
ESPERAN QUE PINOCHET ASISTA A HOSPITAL
El juez chileno Juan Guzmán Tapia asistorá hoy al Hospital Militar de Santiago, donde el ex dictador Augusto Pinochet debe someterse a exámenes médicos hasta mañana, previo al interrogatorio del martes como autor intelectual de 75 ejecuciones cometidas en octubre de 1973 por la denominada "Caravana de la Muerte".
Uno de los abogados de ex dictador, José María Eyzaguirre, anunció el jueves que Pinochet había acogido una propuesta de sus asesores legales y no concurrirá ni a exámenes médicos ni a su primer interrogatorio, en los juicios que se le siguen por violaciones a los derechos humanos durante su régimen.
Los abogados querellantes del caso "Caravana de la Muerte" exigieron ayer al juez Guzmán Tapia y por escrito, el arresto domiciliario de Pinochet como forma preventiva para asegurar su comparecencia en la declaración indagatoria que se realizará el próximo martes, en el marco de esta investigación.
VISITA DE MILITARES
El comandante del Ejército chileno, general Ricardo Izurieta, hizo el viernes una discreta visita a Augusto Pinochet, mientras la defensa del ex dictador continuaba ayer sus esfuerzos por evitar que comparezca ante el juez Guzmán, cuya destitución pidió formalmente a la Corte Suprema.
Esta última petición de los querellantes, según explicó el abogado Hugo Gutiérrez, se fundamenta en que Pinochet ya estaría incurriendo en desacato, pues a medianoche del viernes venció el plazo que tenía para fijar su domicilio, a efectos del interrogatorio del próximo martes.