A la tercera va la vencida. Mariano Rivera finalmente pudo romper la marca de más juegos salvados para un cerrador yanqui y para un latino, luego de dos claras oportunidades en años anteriores en las que se quedó corto. "Es agradable fijarla finalmente, es algo especial" dijo Rivera, tras preservar el triunfo de los Yanquis de 5 a 4 sobre los Orioles, el pasado domingo en el Candem Yard, casa de Baltimore.
La marca de 46 salvados en la franquicia la tenía Dave Righetti, quien la implantó en 1986, mientras que para un latino era propiedad del dominicano José Mesa, quien lo hizo en 1995 con los Indios de Cleveland.
En la temporada de 1997, siendo su primera como cerrador estelar de los Yanquis con la partida de John Wetteland, el panameño registró 43, pese a que se dieron varias oportunidades más para por lo menos igualar el registro.
Joe Torre, ese año explicó que la marca no era prioridad porque Rivera había trabajado duro toda la campaña y que necesita descansar, ya que lo quería fuerte y en condiciones para los "playoffs". Situación casi idéntica se presentó en 1999 cuando cerró la ronda regular con 45 salvamentos.
Sin embargo, la fuerte batalla que sostuvieron este año los Yanquis para desplazar a los Medias Rojas del primer lugar de la División Este de la Liga Americana, además de sacar una cómoda ventaja pasados los primeros días septiembre, le permitieron mayores oportunidades a Rivera de llegar a la marca con más facilidad.
"Fue grandioso que me dieron la oportunidad de lograrlo". "He tenido muchas oportunidades y he estado saludable. Estas son dos cosas que debo agradecer mucho", afirmó el lanzador. "Ha hecho un trabajo notable, no hay otro mejor", afirmó Torre terminado el partido.
Después de llegar a empatar la marca de 46 el día miércoles ante los Medias Blancas, el viernes perdió la oportunidad de romperla frente a los Orioles, al tener condiciones de salvamento y tolerar tres imparables y dos carreras, cargando con la derrota por 7 a 6.
"Estas clases de juego son comunes", señaló un reflexivo Rivera. "Pero con el tiempo he aprendido que los mismos hay que olvidarlos. Tengo que ponerlos atrás".
Solamente necesitó cinco lanzamientos en esa décima entrada del domingo, para estampar el nuevo registro; Jeff Conine salió en rodado a sus manos, en el siguiente envió retiró a Chris Richard con un batazo igual, pero a la primera base, y finalmente salvó el número 47 abanicando en tres lanzamientos a Cal Ripken.
Siempre se recordará que esa marca se plasmó con un ponche al inmortal Ripken, quien se retira este año. George King, escritor del New York Post, destaca que desde la salida de Wetteland, el panameño Rivera ha sido especial y que va por buen camino para unirse a los inmortales del béisbol. "Is in the middle of what easily could develop into a Hall of Fame career", dice textualmente la apreciación del redactor.
OTRA META
Mariano Rivera, no debe estar pensando en otra cosa que estar listo para la post temporada, no obstante con tres rescates más se unirá a un selecto club que es el de 50 o más juegos salvados en una campaña. De arribar a la media centena, Mariano Rivera estará junto con otros grandes cerradores de la historia de las grandes ligas.
Durante la temporada de 1992, Dennis Eckersley y Rod Beck con los Atléticos de Oakland y Cachorros de Chicago, respectivamente, salvaron 51 juegos. Al año siguiente Randy Myers se situó como el segundo mejor en una temporada con 53, jugando con los Cachorros de Chicago. El último en pasar los 50 juegos salvados en una campaña fue Trevor Hoffman de los Padres de San Diego con 53, en 1998.