Muchos han sido los comentarios que he escuchado de que el mexicano Manuel “Chango” Vargas, rival del panameño Luis “El Nica” Concepción la noche del jueves en la Arena Roberto Durán, era un tremendo “bulto”.
Hoy, no comparto esta opinión, aunque tengo que aceptar que Vargas ya no debe hacer nada en el boxeo. Lo digo porque ha recibido demasiado castigo y sus movimientos, dentro y fuera del ensogado, no son de una persona normal.
Si se revisa el historial del mexicano se puede encontrar que es un peleador que fue campeón mundial interino mínimo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y que antes de la pelea con “El Nica” tenía 30 victorias y 8 derrotas.
Lo que pasa es que “Chango” se puso en el camino de un muchacho que tiene dinamita pura en sus puños, si no que le pregunten al propio mexicano Hernán “Tyson” Márquez, quien visitó la lona cuando peleó con “El Nica”.
Hoy, esas personas que calificaron al “Chango”, ¿ qué dirán del tailandés Denkaosan Kaovichit, quien fuera campeón mundial mosca, con 50 victorias y que cayó ante “El Nica” también en el primer asalto? ¿Es un bulto? No lo creo. Lo que pasa con estos rivales es que tropiezan con las manos de acero de un joven de 25 años, que solo necesita mantenerse en la línea correcta para volver a ser campeón del mundo.