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Es el momento para realizar una reconstrucción total

Hubo un tiempo en que el Reglamento de Carreras del Hipódromo Presidente Remón le quedaba a la actividad como anillo al dedo; de eso hace ...

Egbert Lewis
Egbert Lewis

Hubo un tiempo en que el Reglamento de Carreras del Hipódromo Presidente Remón le quedaba a la actividad como anillo al dedo; de eso hace casi 40 años. Ahora, como es lógico, los tiempos han cambiado y ese atuendo legal que nos quedaba casi a la perfección, se ha quedado chico ante la evolución de la actividad.

Si me preguntan qué debemos cambiar, pudiera elaborar un extenso y complejo listado porque un documento con más de 20 capítulos, casi 600 artículos y varias décadas a cuestas, irremediablemente debe cojear por varios lados.

Ocupémonos, en este primer episodio, del tema de los distanciamientos y las sanciones que se aplican a los jinetes.

 

Palabras más, palabras menos, el reglamento actual obliga que se distancie a cualquier equino que "cambie su línea de carrera" en perjuicio de otro sin tener al menos "un cuerpo de luz" de ventaja sobre el o los ejemplares que le siguen.

En el pasado ese parámetro funcionaba a la perfección por múltiples razones: las carreras eran un poco más ordenadas, los jinetes eran mejores y más diestros y los caballos -aunque muchos no lo quieran aceptar- eran mejor criados, domados y entrenados.

Con base en los factores que acabo de enumerar, el concepto del "cuerpo de luz" se ha vuelto un problema y, a la vez, una excusa para el desorden y el "juega vivo".

 

Es por ello que, aunque no se quiera llegar a ese terreno, se hace necesario cambiar el reglamento para que los comisarios puedan analizar las situaciones particulares en torno a cada caso y tomar la decisión más conveniente, sin verse maniatados por el truculento "cuerpo de luz". Soy un convencido de que se puede perjudicar, limitar y hasta obstruir el accionar de un caballo y su jinete aun teniendo el famoso "cuerpo de luz" de por medio.

Por eso mi teoría es que esto debiera ser complementado con la posibilidad de sancionar (suspender o multar) al jinete que monte de manera desordenada, aunque no haya distanciamiento.

Con ello se le daría a los apostadores la opción de no verse afectados por un distanciamiento cuando, a pesar del accionar del caballo y/o su jinete, se note que eso no afectaría el resultado, pero también se mantendría el orden.

 

En el reglamento vigente hay cierta regulación sobre esto, pero de manera tímida, ambigua y taxativa.

Urge un cambio para precisar y permitir que los jueces (comisarios) puedan realmente juzgar y valorar lo que se presente ante ellos y decidan según la conveniencia de los apostadores y del espectáculo.

Imagino que habrá quienes, al leer esto, estén pensando que una disposición de esta índole abriría la ventana para que los comisarios hagan y deshagan, según sus simpatías y antipatías. Como respuesta yo les diría que no podemos partir de la idea que todo el mundo es un bribón. En la hípica hay gente honesta y con buen criterio.

 

Además, si estamos hablando de reformas, no estaría de más considerar la posibilidad de robustecer los requisitos que se exigen para ser nombrado como comisario lo cual, incluso, podría pasar por un examen de suficiencia.

Como verán, solamente sobre el tema de los distanciamientos y el Cuerpo de Comisarios hay mucha tela que cortar y muchos huecos que necesitan remiendo. Y, como dijimos al principio, al Reglamento de Carreras hay que hacerle una reconstrucción total para que no se desmorone ante los nuevos aires.


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1017895
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América