La hípica panameña está en pos de un récord. Sin temor a equivocarnos la cantidad y la frecuencia con que salen positivos los equinos por el uso de sustancias prohibidas es espeluznante.
Nos cansamos de escribir, cuando estábamos dedicados cien por ciento a la crónica hípica, sobre lo que hoy estamos viendo.
Advertimos muchas veces que serían pocas las cuadras y entrenadores que se salvarían de verse implicadas en problemas relacionados con las sustancias prohibidas y los exhortamos hasta el cansancio para que interpusieran sus buenos oficios para perfeccionaran el reglamento en la parte pertinente a las sustancias prohibidas.
Pero, la mayoría prefirió atacar al mensajero e ignorar el mensaje. Hubo quienes festejaron la mala hora que pasaron sus colegas implicados en problemas con la medicación de los caballos, en fin, ahora nos preguntamos ¿qué están llorando?
Ahora quieren pedir cuentas, ahora quieren que todo se haga aceleradamente, ahora sí entendieron que buena parte del reglamento es escatológico. ¡Por favor!
Vayan a pedirle cuentas a quienes por años se han enquistado en las directivas de los gremios de entrenadores y propietarios de caballos, sin resolver los problemas trascendentales que los afectan. Pídanle cuentas también a las administraciones del pasado que se hicieron de la vista gorda y pídanse cuentas ustedes mismos que no supieron o no quisieron ver antes algo que es del tamaño de un elefante.
Y a mí, que registren...