Don Enrique parece tener el don de la ubicuidad. Desayuna en República Dominicana, almuerza en Panamá, cena en un avión sobre el Atlántico, donde también pestañea de tanto en tanto, y vuelve a ver el sol frente a una taza de café en Madrid.
Esto se repite varias veces al mes y, en muchas ocasiones, semana tras semana, viajando por toda América Latina, España y Portugal. Pasa más tiempo en aeropuertos que en el apartamento que le aguarda y extraña en Barcelona. Viaja con poco equipaje, dos maletas a lo sumo.
Hay que saberlo mirar para no confundir sus perennes ojos entrecerrados con cansancio. Iglesias está pensando. El motivo de sus constantes reflexiones: la unidad y el desarrollo latinoamericanos.
El periodista lo alcanzó en la sede que la Secretaría General Iberoamericana, SEGIB, tiene en la Ciudad del Saber en Panamá. Venía del aeropuerto. Su escala anterior había sido Santo Domingo, y antes San Pedro Sula, y antes Bueno Aires…
El día anterior había inaugurado en República Dominicana una jornada con un título sugestivo: “Intercambio de Experiencias en Política y Gobierno” en la que participaron cuarenta jóvenes entre los que estaban diputados, alcaldes y gente del mundo académico y civil.
Fueron diez días de discusión que él sonríe cuando los describe como un “programa piloto” para estar enterados de cómo anda el mundo, y que piensa convertir en una jornada permanente. Supuestamente, las conclusiones de este seminario pueden ser encontradas en el sitio electrónico de la Secretaría: www.segib.org.
En aquel seminario, Iglesias señaló que en estos momentos de crisis, se deben revisar las políticas de cooperación regional, con la intención de darle más dinero a instituciones como el BID, la CAF, que es la Corporación Andina de Fomento, el Banco Mundial y demás. Este apoyo regional sería un "mecanismo de alivio" frente a los impactos derivados de la crisis económica internacional.
Enrique Iglesia:La caída de la inversión extranjera. En el 2007 era de 160 mil millones, y este año la tenemos en 40 mil millones.
EI:La caída de la actividad económica en todo el mundo retrae la inversión, lo mismo que la falta de crédito, pues mucha de esta inversión es financiada por bancos que ahora están ahogados. Cuando usted está en plena inversión, y le cortan los créditos pues no invierte más. Hasta hace poco el crédito se paró drásticamente, se secaron los mercados, no había un peso en ningún lado.
EI:Sí, los bancos están confiando otra vez entre sí mismos; ya empieza a fluir el dinero otra vez.
EI:El BID, la CAF y el Banco Mundial no dan abasto, están recibiendo grandes demandas de plata. Cuando presidí el BID, se trataba de un banco en busca de proyectos, ahora son proyectos buscando bancos.
EI:Yo no voy a hablar del banco actual, ellos son mis sucesores y no me haga hablar de cómo están trabajando ahora.
(Don Enrique explica fuera de grabación cuál fue la circunstancia que provocó la “pérdida” de los dos mil millones en el BID durante la actual crisis financiera en Estados Unidos, pero se rehusó a emitir juicios de valor en torno al tema, y a que su explicación se hiciera pública)
EI:Hay que aumentar el capital del BID, del Banco Mundial y la CAF para que tengan más recursos para intervenir. Estas instituciones son mucho más útiles hoy que hace diez años, cuando había una abundancia de liquidez privada en el mundo. Hoy se hace absolutamente necesario que haya un mayor activismo de estos organismos.
EI:La crisis llegó de manera inesperada, como un “tsunami”. No fue prevista ni por los organismos internacionales. Aún así, a América Latina le irá mejor que a muchos otros.
EI:Es que aprendimos a hacer mejor las cosas. Hoy nadie discute que no podemos tener inflación; hoy no se discute que debemos tener cuidado con los déficits fiscales; hoy nadie discute que tenemos que abrir las economías, y tener políticas inteligentes para incorporar las tecnologías al desarrollo. Son conceptos que ya alcanzamos, que lo damos por sentado, y esa actitud nos salvó de una crisis mayor.
EI:A nuestra región le deben preocupar los impactos que creíamos impensables, como el precio de nuestras materias primas, la restricción severa del crédito, la pérdida del apetito inversor, la caída de las remesas.
EI:Así es.
EI:Cuando se nos viene abajo el volumen de producción, el déficit fiscal aparece como un elemento movilizador, y el Fondo Monetario Internacional se está tornando más comprensivo. La idea es buena.
EI:Yo le digo una cosa, Panamá va a crecer al 2.5 por ciento. Desde el punto de vista del mundo y de la región, eso es excepcional. En América Latina va a caer 1.5 por ciento el crecimiento; en Europa el 3%, y en Estados Unidos la caída será de más de 5%. (Todo esto bajo cero) Cuando uno mira estas estadísticas, se da cuenta que crecer es un lujo, y Panamá lo está haciendo.
EI:No me sorprendo. Siempre he dicho que es muy difícil ser pesimista con respecto al futuro de Panamá. Es una economía estable, con muchos atractivos para la inversión. Lo que está pasando ahora es que se ha caído el ciclo, arrastrado por la caída del 9% del comercio internacional (algo insólito en las últimas décadas), y eso no puede dejar inmune al país. Aún así, mientras el mundo entero se está desplomando, Panamá crece, es algo increíble.
EI:Es lo más positivo que ha surgido de esta crisis. Es grandioso el hecho de que el mundo haya reconocido que hay que controlar los mercados financieros para que no se desborden en la forma de asumir riesgos irresponsables. No tengo el texto completo de la propuesta Obama, pero entiendo por lo que dicen ustedes los periodistas, que están controlando las instituciones financieras, hay un instituto de protección del consumidor, un control intensificado de los grandes bancos. Todo eso va en muy buena dirección, y es la más grande reforma en los últimos 70 años.
EI:De alguna manera, hemos estado acostumbrados a demonizar y deificar conceptos. Lo que debemos entender es que los mercados y el capitalismo van a continuar, no sé si por méritos propios, o si es que no hay alternativas. Pero el mercado solo no alcanza; hay que tener Estado vigilante y regulador. El que está reclamando más Estado es el propio mercado que quiere salir de sus problemas. Creo que entramos en un período de un mercado vigoroso, acompañado por un Gobierno vigoroso.
EI:Lo que suena es a reto. Para que el mercado y los gobiernos convivan se requieren grandes cambios de ambos. No se trata de cualquier gobierno; se trata de un gobierno eficiente, transparente y moderno. Todo eso implica grandes reformas que permitan llevar adelante políticas sociales activas para hacer que la riqueza llegue a todos.
EI:Me temo que ese tema nos queda pendiente. Me temo que entraremos en un periodo de mayor proteccionismo. Cuando hay desempleo y crisis, los gobiernos tienen la tentación de que cerrando fronteras y poniendo obstáculos a la movilización comercial y financiera encontrarán solución. Sería un grave error quedarnos ahí. Eso es pan para hoy y hambre para mañana.
EI:Es una buena pregunta, y trataré de responderla de forma sencilla. Si estamos de acuerdo en que el tema comercio es fundamental para salir de la crisis, debemos ver qué podemos hacer dentro de la región. Debe haber alguna forma de identificar modalidades de cooperación más allá de los tratados de libre comercio. Debemos explorar mecanismos concretos, prácticos, que nos permitan facilitar el comercio y la cooperación en todas sus formas. El Mercosur y el Grupo Andino tienen problemas para concretarse; así que necesitamos algo ya, y debemos alcanzarlo con gran pragmatismo.
EI:Bueno, ya vio usted lo que pasó en Europa. Se le pasa factura al gobierno de turno. Hay una penalización que tiene que ver con la crisis. Ese fenómeno vamos a tenerlo inevitablemente acá. Ahora bien, no estoy previendo para América Latina una crisis muy profunda. Estamos mejor preparados que nunca para enfrentarla. Hace un par de décadas hubiera sido terrible, ya no. Ya hay señales precisas de recuperación.
EI:Ahora más que nunca. Ese tema ha ido ganando espacio y conciencia colectiva. Ahora se está incorporado el asunto del cambio climático. América Latina debe estar preparada porque van a hacerse cosas, y debemos enfrentar las consecuencias. Podemos tener un comercio mundial penalizado para los países que no toman en cuenta el ambiente. Entramos en un mundo en el que las políticas contra los países que no cuidan su ambiente serán ingredientes del comercio internacional. Debemos prepararnos.