¿Por qué Rogelio Pérez fue el único sancionado con una suspensión de un año por parte de la Comisión de Boxeo Profesional de Panamá (Comibox)?
Para mí es tan culpable quien comete un crimen como el que lo calla. Por esa razón es que no puedo estar jamás de acuerdo con que no se haya sancionado a Manolo Pérez Barreiro, de la empresa boxística Estrellas del Ring, y al entrenador panameño Eduardo Mena.
Para refrescar algunas memorias, incluso la del propio presidente de la Comibox, Alberto Guerra, tanto Pérez Barreiro como Mena son los principales artífices de que Pérez haya violado el reglamento.
Aquí hay que hablar claro. Pérez Barreiro fue el que permitió en su velada del pasado 28 de febrero, en el Palacio Dorado, que pelearan dos debutantes panameñas ante gladiadoras con experiencia como lo son las venezolanas Alys “La China” Sánchez y Carolina Álvarez.
Como escribí el pasado 7 de marzo y lo vuelvo a repetir hoy: dejar pelear a estas panameñas fue como lanzar a un bebé en una jaula llena de hambrientos leones. Y es que con esta decisión se jugó con la integridad de estas debutantes que pudieron haber recibido un mal golpe, que hoy todos estuviéramos lamentando. Así lo pongo al extremo, porque estas dos jóvenes panameñas ni siquiera sabían lanzar un golpe, mucho menos defenderse.
¿Y sobre Mena? Según Pérez, fue este entrenador, como ayudante de esta cartelera, la persona que trajo ante él a las dos jóvenes panameñas para que pelearan, aduciendo que habían realizado varios combates como aficionadas.
No hay excusa que valga. Estas son razones suficientes para que haya más de un sancionado.
Para mí, este tema no está cerrado por el simple hecho de que Rogelio Pérez se echó toda la culpa.
Espero que Guerra vuelva a analizar este tema por el bien del boxeo.