Deportes

Escritos dispersos

En China, para inciar una nueva etapa, se ordenó la quema de los libros que no fueran sobre agricultura, medicina o astrología.


Emiliano Pardo-Tristán (Composior y guitarrista) / Composior y guitarrista

Nunca comprenderemos que el propósito de abolir el pasado es vano. Profetas, emperadores, reyes, militares y necios insisten en imponer el principio de los tiempos a partir de su propia historia. Un acto tan egocentrista como absurdo. Herbert Allen Giles dice que en China, para iniciar una nueva etapa, se ordenó la quema de todos los libros que no fueran sobre agricultura, medicina o astrología. El temor a la memoria del pasado era el temor a la memoria de las humanidades. A los osados, los que escondían libros prohibidos, se les ejecutaba o se les condenaba de por vida a la construcción de la Gran Muralla. Escritores, pintores, bailarines, historiadores, filósofos y músicos, trabajaron en aquella obra inmensa, marcados por un hierro caliente, signo de su desobediencia. Durante el mandato de Qin Shi Huang, los hombres más inteligentes de China se reconocían por el dualismo de aquel estigma indeleble: vergonzoso para unos y heroico para otros.

La plaza Jemaa-el-Fna de Marrakech, de día alimenta el estómago y de noche el intelecto. De día se ofrecen uno de los mejores jugos de naranja del mundo, que se degustan junto a cobras amenazantes y encantadores de serpientes. De noche, los cuenteros se disputan los clientes con artimañas de comerciante. “Préstame tus oídos”, y los oyentes se paran en las tiendas, escuchan por un rato, y si las historias no los cautivan, siguen en busca de otro cuento que sí lo haga. La plaza Jemaa-el-Fna está protegida por la Unesco, pero no por sus famosas naranjas navel ni por sus prestidigitadores diurnos, sino por ser patrimonio oral de la humanidad. Si las naranjas te alimentan un día, un buen cuento te alimenta para siempre.

"Hombre metódico, hombre con cachos". En el Reino de Laputa —la isla flotante en “Los viajes de Gulliver” de Jonathan Swift—, las mujeres les ponían los cuernos a diestra y siniestra y en sus propias narices a los laputienses machos, despistados y meditabundos, metódicos y calculadores. Ellos no entendían que a ellas, lo que les gustaba y entretenía era la espontaneidad que no encontraban en casa.

¿Aflicción o puro cuento??En la isla Ogigia, Odiseo llora por siete años a su esposa Penélope, pero en el ínterin le sirve de amante a la ninfa Calipso, la de las lindas trenzas, la inmortal, la que nunca envejece. Y antes de marcharse, el del arranque, siete años no es nada.?“…Calipso y Odiseo se dirigieron al interior de la cóncava cueva a deleitarse con el amor en mutua compañía”.??Mientras tanto, en Ítaca,?a la púdica Penélope le salen callos en los dedos de hilar y deshilar la misma vaina.

 


fecha edicion
old id
914164
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América