Sus proezas son su mejor carta de presentación. Hazañas imborrables como la de 1990 en México, donde conquistó una medalla de oro, la única presea para Panamá en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Ese es Martín Peterson, un atleta panameño consagrado en la disciplina del taekwondo.
Un guerrero a carta cabal, que en el pasado lo entregó todo como atleta por el amor a su patria y, que hoy, continúa en esa misma línea, pero en la formación de mejores ciudadanos.
En una charla con 10 Colegial, Peterson habló de sus inicios en el taekwondo, de las herramientas para acabar con la violencia en el país y sobre lo que representa estar compartiendo aquellos conocimientos que lo llevaron a darle grandes alegrías a la patria que lo vio nacer.
¿A qué edad inicias en el taekwondo?
“Cuando tenía ocho años practiqué tang soo do. A los 17 años fue entonces que inicié en el mundo del taekwondo”.
¿Qué lo motivó a convertirse en entrenador?
“Las ganas de enseñar fue lo que me motivó a convertirme en entrenador en 1996, cuando todavía competía. Además, siempre he sido del pensamiento que el hombre tiene que ser agradecido. Considero que todas las glorias nacionales deportivas deben tener como principio dejarle un legado al país de lo que ellos aprendieron y disfrutaron”.
¿A cuántos estudiantes entrena?
“En todo el país cuento con aproximadamente 500 estudiantes”.
¿Qué es lo que más disfruta de ser entrenador?
“Lo que más disfruto es formar un niño. Yo he tenido atletas desde los siete años, que hoy son unos verdaderos campeones. Atletas que el deporte les ha regalado becas y han tenido el privilegio de viajar representando al país un sinnúmero de veces. Esa motivación es la que lleva a un atleta a alejarse de los vicios que hay en las calles”.
¿Puede el deporte acabar con la violencia que hay en Panamá?
“Claro que sí. Considero que el deporte debe ir mezclado con el incentivo. Se han hecho muchas infraestructuras en Panamá para que los jóvenes practiquen el deporte.
Sin embargo, es triste la parte humana, porque de nada sirve que un muchacho vaya a entrenar, si cuando regresa a su casa no tiene nada que comer.
Considero que regalar becas y otros incentivos traería más jóvenes a practicar deporte, porque al final sabrán que su esfuerzo por destacarse en una disciplina deportiva le traerá buenos frutos. Hay que poner buenos ejemplos para que los jóvenes se motiven”.
¿Qué mensaje le enviaría a la juventud?
“Que no pierdan su tiempo en buscar malos caminos como las drogas y la delincuencia, porque el tiempo que se pierde no vuelve”.