Q uienes visiten la ciudad de Beijing con motivo de los Juegos Olímpicos que se inaugurarán el 8 de agosto verán, además de las competencias deportivas, una exposición urbana con esculturas alusivas a las olimpiadas modernas que deben su existencia a la inspiración del Barón Pierre de Coubertin.
Si bien es cierto que "la joya de arquitectura olímpica es el Estadio Nacional de 91.000 asientos y 450 millones de dólares que los pequineses llaman Nido de Aves debido al entramado de vigas de acero que lo envuelve", no menos atractivas resultan las manifestaciones de arte y color en edificios, veredas, parques, avenidas y lugares emblemáticos de la ciudad.
John Leicester, periodista de la AP, reportó que si algo hay que reconocerles a los pequineses es que realmente quieren que los visitantes a los Juegos Olímpicos se sientan como en su casa.
Añade que "en los siete años desde que el movimiento olímpico consagró a la capital china como sede de las olimpiadas del 2008, la ciudad se ha venido transformando en más de un sentido".
A las masas se les han inculcado frases en inglés y se les ha insistido en que no escupan en las calles. Vecindarios enteros son derribados y reconstruidos. Arquitectos occidentales de avanzada son estimulados a crear nuevas construcciones. La antigua capital ha adquirido un rostro moderno.
Al parecer, los pequineses no defraudarán al mundo en materia de organización y aquellos que no salgan airosos en la justa deportiva, se llevarán la presea de haber apreciado la creatividad de este pueblo en toda su dimensión.