España mide fuerzas ante una de las selecciones más potentes de Sudámerica, Chile, que busca un nuevo rumbo sin Marcelo Bielsa en el banquillo, con el objetivo de mostrar su verdadera cara también en los amistosos, recuperada la unión que se tambalea cada vez que se disputa un clásico.
Todo vuelve al origen. Lo que rompe los clásicos lo une la selección española. Los cálidos enfrentamientos entre los que forman la columna vertebral de España, los internacionales de Barcelona -nueve en la última convocatoria- y Real Madrid -cinco-, quedan apaciguados en cuanto se convierten en compañeros.
Los últimos incidentes en la Supercopa de España ya son pasado y limadas las asperezas, los internacionales enfocan el duelo amistoso con Chile como una buena piedra de toque para dejar sentenciado el pase a la Eurocopa en Logroño el martes ante a Liechtenstein.
De los errores se aprende. Goleadas encajadas tras ser campeones del mundo ante Argentina y Portugal. Mala imagen ante México. Una derrota en el último encuentro ante Italia. España es el rival a batir y ha comprobado como bajando mínimamente la guardia puede perder. Esos resultados han provocado que deje de ser líder en el ránking FIFA. Y el grupo tiene el objetivo de recuperarlo.
Para ello el seleccionador Vicente Del Bosque también aprende de los errores. Entre el exceso de confianza por citar pocos defensas para Bari y las lesiones a última hora, tuvo que improvisar con Busquets de lateral derecho y Javi Martínez de central. Para evitarlo ahora llega con tres novedades defensivas: Martín Montoya, Álvaro Domínguez y Alberto Botía. En principio ninguno comenzará ante Chile.
Las principales novedades por España son el regreso de Sergio Ramos y Xavi, y la presencia de Álvaro Negredo como referencia ofensiva, mandando al banquillo a Fernando Torres.
La historia está del lado español. Nunca perdió en ocho enfrentamientos ante Chile. El último, fresco en la memoria, fue una liberación. En el Mundial de Sudáfrica en la tercera jornada de la fase de grupos, cuando un gol de Villa desde 40 metros quitó de un plumazo la ansiedad.