La brillante actuación del tridente formado por Iván De La Peña, Luis García y Raúl Tamudo, permitió al Espanyol superar a un correoso Maccabi Haifa (4-0), que plantó cara hasta la segunda mitad, y alcanzar los cuartos de final de la Copa de la UEFA casi veinte años después de su subcampeonato en 1988.
Al final, la afición enloqueció, el Espanyol, que encadenó su décimo partido consecutivo sin perder en la UEFA, jugó a placer ante un rival alicaído y Pandiani se sumó a la fiesta con el cuarto tanto antes del final.
El conjunto españolista rememoró sus noches mágicas en Europa, para meterse entre los ocho mejores.
Chevantón, al borde de que acabara la primera parte de la prórroga, puso el 3-2.
El partido de octavos de final de la Copa de la UEFA, disputado en el Estadio Central de Donetsk, se llenó con unos treinta mil espectadores, entre ellos unos doscientos seguidores sevillistas.
En los últimos quince minutos, los sevillistas jugaron con el factor de goles a favor y el Shakhtar con la obligación de hacer dos, lo que ya era un mundo.