Seiscientas toneladas de carburante se encontraban a la deriva en el archipiélago de las Galápagos ayer en la mañana, el doble del precedente balance del domingo, en un área de 1.200 km2, indicó a la AFP por teléfono un portavoz del Parque nacional.
Esta marea negra fue provocada por el encallamiento el martes del carguero ecuatoriano "Jessica" a 800 m de San Cristóbal (558 km2), la isla situada más al este de las Galápagos, tesoro de la fauna marina y refugio de las torturgas gigantes.
La capa de fuel oil, que deriva hacia el noroeste, se encuentra a 40 kms de la isla de Santa Fe, precisó ese portavoz.
DEMANDA PARA RESPONSABLES
"El daño ambiental es extremadamente grave", afirmó el ministro de Medio Ambiente, Rodolfo Rendón.
"Presentaremos una demanda en la Fiscalía de la Nación para establecer la cadena de responsabilidades de todos los involucrados en este caso, que es un delito en contra del estado ecuatoriano", dijo Rendón.
Informó que el domingo llegó a las islas un grupo de expertos de Estados Unidos con la misión de ayudar a recuperar el resto del combustible que queda en la nave y enderezarla para intentar reparaciones.
La nave se encuentra muy inclinada hacia un lado a unos 500 metros del puerto, situado en el extremo suroeste de la isla San Cristóbal, la tercera en importancia del archipiélago.
El combustible derramado se ha extendido hasta la isla Santa Fe, a 45 kilómetros al oeste de San Cristóbal, dijo Rendón, y añadió que la contaminación cubre, mediante grandes manchas discontinuas, una superficie de unos 300 kilómetros cuadrados.
EL ACCIDENTE
El pasado martes el barco Jéssica, con 920,000 litros de combustible, encalló y desde el viernes comenzó a regar el combustible en aguas de la bahía Naufragio debido a una fisura en su casco.
El archipiélago es famoso por ser un santuario de especies animales y vegetales únicas en el mundo. Allí realizó importantes estudios el naturalista Charles Darwin antes de formular su teoría de la evolución de las especies.