Washington. Expertos en asuntos interamericanos consideran que el plan cívico- militar del presidente Hugo Chávez podría ameliorar la pobreza y el subdesarrollo en que se desenvuelve el sector rural de Venezuela, pero también señalan la imperiosa necesidad de evitar que las Fuerzas Armadas se conviertan en un instrumento político del gobernante.
La idea de utilizar a los soldados para construir carreteras, escuelas y proveer ayuda a agricultores tiene antecedentes en el programa de "acción cívica" que el presidente John F. Kennedy lanzó en 1961 para los ejércitos latinoamericanos en su Alianza para el Progreso, así como un plan similar iniciado una década después por el general Omar Torrijos de Panamá con la Guardia Nacional, señalaron.
"En ambos casos, los proyectos, por bien intencionados que fueran, no impidieron que los militares los usaron para afianzar su poder político," recuerda el catedrático Viron P. Vaky de la Universidad de Georgetown, un veterano diplomático que fue embajador de Estados Unidos en Venezuela.
Al igual que en Venezuela, donde el plan para dar un perfil más alto a las Fuerzas Armadas está provocando el temor de un retorno a los días en que regímenes militares represivos plagaban la región, tanto entre funcionarios como en el ambiente académico reina cierto escepticismo con respecto a las intenciones de Chávez, un ex-coronel del cuerpo de paracaidistas que en 1992 dirigió un intento golpista.
Vaky, que ahora funge como asesor del Inter-American Dialogue, un organismo no-gubernamental., no tiene nada en contra de la idea de utilizar a los militares para trabajar en proyectos de desarrollo.
"Es un proyecto típicamente populista en el estilo del antiguo peronismo argentino que podría tener buenos resultados como en un principio los tuvo en Panamá", observó en una entrevista con