Los Juegos Olímpicos de Londres están a 176 días de comenzar, y en Panamá hay ciertas incertidumbres con respecto a nuestras figuras del atletismo.
Hace unos días atrás, leí la publicación de un colega que decía que la presencia de Irving Saladino y Alonso Edward, ambos clasificados a los Juegos Olímpicos, pudiera estar en peligro por las pugnas existentes entre el dirigente del Comité Olímpico de Panamá, Miguel Sanchiz, y el presidente de la Federación Panameña de Atletismo, Ricardo Sasso.
Pero mi preocupación va más allá de esto. Está centrada en que estas dos figuras presentan lesiones y que nadie sabe cómo evolucionan de cara a las Olimpiadas.
Saladino, quien puso a temblar a Panamá con su posible operación, se mantiene en el país a la espera del inicio del tratamiento para su desgaste en la rodilla izquierda. Esta lesión es de vieja data y el panameño puede que llegue a estar en Londres con bajo rendimiento.
Pero lo increíble es conocer que el atleta no está en ritmo de competencia y nadie sabe si está entrenando o no, porque su entrenador no le contesta el teléfono desde hace varios días a nadie. Al parecer, el trabajo del atleta es un misterio.
Lo último que se supo de Alonso Edward fue a través de su cuenta de Twitter. Ni la Federación conoce el plan de trabajo del atleta, que se mantiene entrenando en los Estados Unidos. Edward sufrió una lesión en el Mundial y nadie sabe cómo va su evolución del trauma.
Es decir, que más allá de que Sasso les impida su participación en las Olimpiadas, estas dos figuras del atletismo se mueven en las sombras, incluso a espaldas de la Federación, que no tiene conocimiento de lo que hacen.
Esta situación llena de incertidumbre. No ayuda para nada. No se puede estar en ese desasosiego a tan pocos días de la cita máxima del deporte mundial.