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“Esta Copa es para la Academia”

“No lloren por mí”, dice la copa que ya tiene quien la consienta: los Fighting Owls de la Academia Interamericana de Panamá, campeones de la Liga Mini Kiwanis 2008.


Cinco, cuatro, tres, dos, uno: ¡somos campeones! Una escena que todavía hoy conmueve a los que vivieron este gran momento.

En su primera versión, la Liga Mini Kiwanis de Fútbol Americano encerró, en cada uno de sus episodios, instantes de dramatismo protagonizado por chicos de 5 equipos y que rondan los 12 años.

Las alegrías y las tristezas se combinaron para crear un paisaje enternecedor. El más vivo ejemplo de esta imagen fue la final donde los búhos salieron por última vez a cazar presa en la cancha de Florida State University. Pero, primero, dragones y titanes armarían un zafarrancho en el duelo por el tercer lugar.

 

Primer partido. Los Titans del Alberto Einstein provocarían la hecatombe que evaporó los sueños de los Dragons de Balboa Academy.

Un Gaby Levy inspirado convertiría el primer "touchdown" del día.

Los titanes David Hafeitz, Joel Kafif y David Nehmad le seguirían los pasos con anotaciones por tierra que serían aderezadas con los puntos extras a cargo de la pierna de Ezequiel Ini.

 

Pero los dragones, como criaturas guerreras, respondieron al ataque y gracias a una escapada fabulosa protagonizada por Juan Escobar, harían la anotación del honor para un equipo que se ganó el respeto de todos.

Al final, un 32 a 6 dejaría a los Titans como el tercer mejor equipo de la Mini Liga Kiwanis.

La final. Ambos equipos, en su entrada triunfal, expresaban el nerviosismo y el orgullo de protagonizar un partido que deparaba la misma incertidumbre que siente una moneda al ser lanzada en el aire.

 

Raiders del Colegio Brader y Fighting Owls de la Academia Interamericana de Panamá. Los que una vez se enfrentaron se verían las caras en la final; ahora la recompensa era mayor: un tesoro con apariencia de copa.

Y como un juez que dictamina un veredicto al sonar el martillo, el árbitro puso en marcha el reloj cuando en el cielo, apenas, se veía la ovalada después de ser pateada por los Raiders.

En los primeros minutos, la defensa de la Academia comenzó a construir una Muralla china.

 

Con insinuaciones por ambos bandos, llegaría el primer zarpazo. Un descuido en la defensa del Brader lo aprovechó Peter Vallarino para dar una lección de que "el que no la hace la ve hacer".

En el segundo cuarto de partido, los Owls controlaban el juego, mientras que el destello del equipo Raiders menguaba.

Alvaro Roux intentaba mantener viva la llama del Brader, pero sin previo aviso su equipo recibió otro ataque enemigo.

Gabriel González animaba a los suyos a ampliar la ventaja con la segunda anotación Owls.

Con un partido casi resuelto, el tiempo se hacía trizas, mientras tanto Ramón Maduro se escapaba silenciosamente por la línea lateral y después de 55 épicas yardas "entró como Pedro por su casa" al touchdown para cerrarle toda posibilidad al Brader y subirle la temperatura a la afición Owls, que bailaba al ritmo de los tambores.

Momentos de tensión. El reloj era ahora el centro de atención. Un equipo cantaba la cuenta regresiva que anunciaba su hazaña. ¡The time is over! Era oficial: los Fighting Owls eran los campeones de la Liga Mini Kiwanis con la única prueba de un marcador que revelaba un contundente 20 a 0.

Los Owls usaron los colores de la tarde para plasmar un cuadro surrealista: la dorada copa en sus manos. En tanto, los Raiders dejarían al Colegio Brader en un peldaño más arriba en la escalera de honor.

"El mejor día de mi vida" pudo ser la frase más célebre que acompañó a la celebración final. Las mismas palabras de unos chicos que han marcado el camino que muchos otros seguirán. Para los que extrañan la liga queda el consuelo de ver el final de la Liga Mini Kiwanis como un comienzo. Porque si la temporada 2008 fue sensacional, ahora imaginen cómo serán las que vienen...


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414310
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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