La selección de Estados Unidos recuperó ayer la velocidad de crucero que se le supone, y que exhibió en el debut frente a Finlandia, ante una Nueva Zelanda que, a pesar de su encomiable espíritu de lucha, no pudo impedir una derrota más que abultada en los guarismos finales (98-71).
Sobre ese encuentro, el técnico estadounidense, Mike Krzyzewski, destacó que la intensidad de sus jugadores fue excelente y que eso fue lo que les permitió frenar un combinado oceánico que juega duro.
El entrenador añadió que en la segunda parte decidió dar minutos a Derrick Rose junto al resto de titulares para que el base de los Bulls de Chicago, que llegó a esta Copa del Mundo recién recuperado de una grave lesión de rodilla, vaya adquiriendo química con sus compañeros.
Estados Unidos se medirá hoy a República Dominicana.