Lo que ofrecerá el ‘Panama Jazz festival’
3- sitios en los que se desarrollará el festival: Ciudad del Saber, Atlapla y el Hotel El Panamá.
- conciertos se realizarán: tres nocturnos en Atlapla y el de cierre al aire libre en la Ciudad del Saber.
- serán las horas diarias de actividades, las cuales comenzarán a las 9:00 de la mañana.
- mil espectadores pueden acomodarse en el área donde se realizará el conciertos del sábado 19.
El festival sigue apuntando bastante alto
- “Aspiro que venga un millonario y me dé 5 millones de dólares y vamos a triplicar las becas que se han dado, triplicar la cantidad de clases e instituciones educativas que vienen y vamos a traer a los mejores. El cambio que ha hecho el festival, se puede triplicar”.
- Patricia Zárate
El ‘Panamá Jazz Festival’ se ha convertido en un gigante con el que todo el mundo quiere estar. El evento insignia, que sirve de telón del verano panameño, alcanza este año su décima edición, y sus promotores siguen soñando igual que el primer día.
Y esos sueños son tan grandes que la directora ejecutiva del festival, Patricia Zárate, espera algún día poder triplicar la oferta académica, artística y musical del evento que tiene al pianista Danilo Pérez como director artístico y a otros cientos de voluntarios impulsando su motor y cuya labor ha catapultado al ‘Panamá Jazz festival’ como un producto líder entre los de su clase.

Zárate, saxofonista de profesión y entendida en la materia, reconoce que el paso del festival es quizás demasiado ligero para lo lento que llega el apoyo financiero, pero insiste en que el ’Panamá Jazz Festival’ se realiza sin temor alguno y seguirá creciendo porque así lo han dispuesto sus seguidores de dentro y fuera del país.
A una semana para la inauguración del Panamá Jazz Festival, ¿queda algo pendiente?
Todo va bien hasta ahora. Todo está resuelto. Los artistas confirmados son los representantes más importantes de jazz, tal vez de la historia. Como Herbie Hancock, embajador de Buena Voluntad de la Unesco, así como Wayne Shorter y Bill Frisell, entre otros, vienen a nuestro décimo aniversario.
Después de 10 años y el evidente crecimiento, la experiencia ha sido más difícil que en otras oportunidades?
El festival de jazz siempre ha sido difícil realizarlo porque tenemos muchas personas viniendo y la cantidad de eventos educativos y conciertos que tenemos crece a una velocidad increíble y el patrocinio económico no crece al mismo tiempo. Entonces, todos los años eso ha sido un reto, porque el crecimiento de la producción del festival es más grande, mientras que el crecimiento del patrocinio no alcanza nunca llegar a nivel del crecimiento.
Aparte del aspecto financiero, ¿se tiene ya control total sobre los mecanismos de organización del festival? ¿Es más fácil ahora que antes?
Hemos aprendido muchísimo. Hemos aprendido a usar mejor nuestros recursos; hemos aprendido de nuestro errores, hemos progresado con respecto a la velocidad de cómo se resuelven los problemas de última ahora, así como también tenemos más conocimientos sobre relaciones humanas y, sobre todo, a cómo ser efectivos.
Hace un año, Danilo Pérez declaró que el festival había crecido tanto que se necesitaban más manos o colaboradores, ¿se ha logrado un balance en ese aspecto?
Creo que no necesitamos más gente; necesitamos más personas productivas. Que puedan trabajar bajo presión, porque en el fondo hay muchas personas trabajando y cada uno trabaja de manera diferente. Sí necesitamos gente muy productiva, que quiera trabajar en el fondo, que quiera ensuciarse los zapatos. Muchas veces hay gente que quiere trabajar, pero se cansa rápido o a lo mejor no está acostumbrada a trabajar y les duele la cabeza o se enferman en medio del festival, entonces estamos todos, desde lo más alto hasta el voluntario más pequeño, tratando de controlar nuestra energía, de manera que podamos ser productivos todos los días del festival y no quedarnos a mitad de camino. Hemos aprendido a exigirles a las personas y a reconocer cuánto puede dar cada persona y reconocer cómo podemos ser más productivos a través de una semana.
¿Hay algún nivel de temor de que se den fallos en la organización por lo grande que se ha vuelto el festival y la tensión que puede implicar la llegada de gente de todas partes?
No le tenemos temor al fracaso. El fracaso para nosotros no existe, porque cada cosa que pasa es un momento de aprendizaje. Para nosotros no existe la palabra fracaso.
¿Alguna logística especial para este año cuando gran parte del festival pasa del Casco Antiguo a la Ciudad del Saber?
La logística cambia porque pasamos de un espacio donde cabían 10 mil personas, muy apretadas, a uno en el que caben 50 mil personas. Entonces, todo es tres veces más grande, el escenario, el lugar, el sonido es tres veces más grande. Tenemos estacionamientos que van a ver en Ciudad del Saber que son muy mínimos, así que les recomendamos que ocupen los que nos están prestando en la Usma, la Caja de Seguro Social y estamos viendo con otras entidades para que nos presten. Vamos a tener buses en todos estos lugares, los cuales van a estar llevando a la gente a la Ciudad del Saber.
¿Qué aporte distinto esperan de este X festival con respecto a los anteriores?
Tenemos gente muy importante, que nunca ha venido acá. Por ejemplo, Herbie Hancock que se va a quedar aquí casi por una semana; también estamos celebrando el primer simposio latinoamericano de musicoterapia, que es el primero que se hace en la región; también estamos en un espacio nuevo en la Ciudad del Saber, donde antes marchaban soldados hoy marchan músicos; eso tiene un significado muy grande para todas las personas que trabajan en el festival.
Después de diez festivales, ¿en qué nivel pondría el festival de jazz a Panamá en el contexto de la región?
Definitivamente, este es el mejor festival de la región, pero los mexicanos están haciendo unos festivales bien buenos y también hay un festival en Curazao, que es organizado por una empresa europea, pero puedo decir que nosotros somos el más grande y el mejor.
¿En qué criterio se basa para decir que el Panamá Jazz Festival es el mejor?
Me baso en el criterio de que tenemos unas 300 bandas de todas partes del mundo en lista de espera y que quieren venir a tocar al Panamá Jazz Festival y eso es sin promoción. Yo no estoy promocionando mi festival para que los músicos vengan a tocar; es decir, que sin promoción yo tengo gente de Asia, de Europa, del Medio Oriente, de Estados Unidos y de toda Latinoamérica que quiere venir a Panamá a tocar.
¿Qué será lo que los atrae?
Muchas veces la calidad de las personas que vienen a participar. Cuando tú tocas a la par con Herbie Hancock, con Wayne Shorter ya estás a otro nivel.
¿Quiere decir que el que no viene a Panamá es como si le faltara algo a su currículo?
Claro. Así es.
Muchos de los becados han terminado sus estudios, ¿podría hacer un balance al respeto? ¿Qué están haciendo?
Una de las cosas es que este festival es único y explica por qué la gente quiere venir, es porque es el centro de audiciones para universidades más importantes del mundo para admisión y becas. El festival ha anunciado más de 2.5 millones de dólares en becas, eso significa que no es solo una oportunidad para estar con grandes músicos, sino avanzar tu carrera a un nivel muy alto desde el punto de vista académico. En el caso de los panameños que han sido becados, todos han estado muy comprometidos con la visión de nuestro director artístico Danilo Pérez que incluye el ganarse una beca, pero volver a trabajar para que otra persona tenga la misma oportunidad.
¿Alguna aspiración pendiente?
Aspiro a que venga un millonario y me dé 5 millones de dólares y vamos a triplicar la becas que se han dado, a triplicar la cantidad de clases e instituciones educativas que vienen y vamos a traer a los mejores. El cambio que ha hecho el festival se puede triplicar. Ese es el próximo sueño, la próxima meta de nosotros; triplicar lo bueno que hemos hecho.
¿Está el panameño realmente sensibilizado con el jazz?
Hace como 2 años, en la Catedral le pregunté a un raspadero si le gustaba el jazz y qué creía del festival, y me dijo literalmente que este grupo me gustó más que el anterior porque el saxofonista tiene mejor sonido, el anterior saxofonista improvisó bien, pero no me gustó mucho porque no interactuó musicalmente con los otros de su banda; la calidad del sonido de este saxofonista me gusta más porque no tiene que estar encima del micrófono sacándole sonido al saxofón... es decir, una descripción tan detallada de por qué le había gustado esto y no lo otro, entonces me dije, eso es todo lo que necesito.
¿Diría que los panameños han aprendido sobre el jazz?
No solo han aprendido, sino que han crecido mucho y esa ha sido una de las mayores sorpresas que hemos tenido. Hemos recibido la respuesta de la persona común y corriente, que nunca había escuchado jazz o que la había escuchado por ahí, pero no lo tomaba como algo del día a día. La sorpresa ha sido cómo el pueblo panameño ha abrazado una forma, un arte, con pasión, con conciencia y con inteligencia.